Bandas: ETJM Project – Woodchuck
Lugar: Sala La Nau, Barcelona – 21 de septiembre de 2025
Promotora: Eimel Trejo
Texto y Fotos: Héctor Guillermo Izuel Fernández
El domingo 21 de septiembre no tuvo nada de rutinario. El cielo, gris y pesado, descargaba una lluvia terca, como si quisiera poner a prueba la fe de los que se acercaban. Pero el metal, una vez más, sirvió de refugio y de fuego. Cerca de un centenar de almas atravesaron el temporal para vivir un rito eléctrico que no se olvida con facilidad.
La noche la abrieron Woodchuck, hijos de Barcelona y del hardcore punk más visceral. Desde el arranque levantaron la sala a base de distorsión y una vitalidad salvaje, con un cantante dueño absoluto del escenario y una banda que se movía como un engranaje en llamas. Sin rodeos, golpearon fuerte dejando el lugar caldeado y muy arriba para lo que vendría después.

Y allí estaba el verdadero terremoto, ETJM Project, la criatura recién nacida de Eimel Trejo (Face the Maybe, Daeria) y Joel Marco (Daeria, Masterly, Automatica Ape). Dos músicos, nada más.
Un dúo que rompe todos los esquemas: sin bajista, sin adornos, sin parafernalia. Lo que podía parecer un salto al vacío se convirtió en un debut feroz, de esos que hacen que se te erice la piel.
Diez temas dieron forma a su primera embestida. “Hope” y “Ritual” fueron la apertura: intensas, demoledoras. Y cuando llegó “Roots”, con la voz invitada de Eve Nezer (Flames at Sunrise), la sala estalló. Qué gran colaboración.
También relucieron joyas como “Cat Dance” y “Grey”, donde Eimel desplegó un dominio de la guitarra que parecía arrancado de otra dimensión. Lo suyo es personalidad, carisma y un virtuosismo que se siente cercano. A su lado, Joel golpeaba con la precisión de un cirujano y la brutalidad de una máquina demoledora, levantando una muralla de ritmo que nos hizo olvidar que solo eran dos.
Incluso los fallos técnicos (inevitables en un primer asalto) jugaron a su favor. En lugar de romper la magia, la reforzaron, porque cuando hay conexión real, nada detiene la corriente que circula entre escenario y público.
Lo vivido aquella noche fue toda una declaración de intenciones. Los que estuvimos allí sabemos que fuimos testigos de un capítulo especial en la escena, uno de esos que se cuentan con orgullo: “Yo estuve allí.”










