Solarys Rey y Akyles Guerrero desgranan para Metal Hammer el proceso creativo de Aut Omnia Aut Nihil, un disco nacido de una experiencia vital que cambió su forma de entender la música… y la vida.
Con Aut Omnia Aut Nihil, Exsilyum no ha querido presentar simplemente un álbum de debut. Solarys Rey y Akyles Guerrero han construido un proyecto en el que cada canción nace de experiencias reales y donde la composición, la producción y la interpretación están completamente al servicio de la emoción. Ellos mismos definen su propuesta como «metal existencial»: un metal que habla de pérdidas, identidad, familia, amor y supervivencia desde un punto de vista profundamente personal.
Lejos de la típica entrevista promocional, nos sentamos con ellos para hablar de armonía, composición, producción, filosofía de vida y del largo proceso que dio forma a un disco que, según reconocen muchos de sus oyentes, «no es fácil de escuchar… porque remueve por dentro».
Voy a empezar con una pregunta un poco friki. Si tuvierais que definir Exsilyum en un solo acorde, ¿cuál sería y por qué?
Akyles: Más que un acorde, diría que Exsilyum es una amalgama. Hay muchos cambios, muchas cosas diferentes. En una misma canción puedes encontrarte estructuras distintas, cambios de compás, armonías muy alejadas unas de otras… y eso también ocurre entre canciones. Cuando una pieza cambia de dirección de una forma tan radical e inesperada, esa idea de amalgama nos representa mucho mejor que un único acorde.
Solarys: Aunque sí hay un elemento muy presente en todo el disco: las armonías menores. Las hemos buscado conscientemente porque conectan con la melancolía, con la introspección y con esa profundidad emocional que queríamos transmitir.
Hablando del ADN musical de Exsilyum, Akyles, cuando compones, ¿piensas como guitarrista, como productor o más bien como narrador?
Akyles: Como narrador. Todo empieza con la letra. Escribo un primer borrador y después se lo enseño a Solarys. Ella hace una especie de labor de editora. Muchas veces me pregunta: «¿Qué quieres decir realmente aquí?». A partir de ahí volvemos a trabajar el texto hasta que los dos sentimos que expresa exactamente lo que queremos contar. Cuando la letra ya está cerrada es cuando empezamos a construir la música.
Lo curioso es que hemos trabajado de una forma bastante diferente a la habitual. Muchas bandas desarrollan las canciones en el local de ensayo y después entran al estudio a grabarlas. Nosotros llevábamos ideas muy básicas al estudio y allí empezábamos realmente a jugar.
Probábamos arreglos, quitábamos cosas, nos llevábamos el material a casa para madurarlo y volvíamos días o semanas después con otra perspectiva. Ese proceso nos permitió experimentar muchísimo.
Solarys: Había canciones que parecían terminadas y un mes después eran completamente distintas.
Akyles: Exacto. Nos dimos ese lujo porque queríamos encontrar la mejor versión de cada tema, aunque eso significara dedicarle semanas a una sola canción.

En el metal moderno la producción casi se ha convertido en un instrumento más. ¿Qué decisión de producción fue la más importante para definir vuestro sonido?
Akyles: Lo primero que teníamos claro era que queríamos sonar actuales. Para conseguirlo tuvimos que estudiar muchísimo. Escuchamos y analizamos bandas como Spiritbox, Tesseract, In This Moment o Architects. No buscábamos copiar su estilo, sino entender por qué sus producciones sonaban tan modernas.
Nosotros venimos de crecer escuchando Iron Maiden, Judas Priest, Metallica… y trasladar toda esa formación musical a un sonido contemporáneo suponía un reto importante. Además, en España este tipo de producciones todavía no son tan habituales, así que hubo mucho trabajo de investigación detrás.
También nos ayudó muchísimo toda la experiencia acumulada como músicos de sesión trabajando para otros artistas. Hay recursos que hemos aprendido fuera del metal y que después hemos incorporado a Exsilyum.
Hay una referencia que me llamó especialmente la atención cuando la mencionasteis antes de empezar la entrevista… Adele.
Akyles: Sí, y parece raro decirlo hablando de una banda de metal. Hubo un momento en el estudio en el que no encontrábamos el sonido de voz que buscábamos. Sabíamos perfectamente qué queríamos sentir cuando sonara Solarys, pero no conseguíamos llegar ahí.
Un día ella me dijo: «Escucha esto». Puso una canción de Adele y me dijo que le encantaba cómo estaba producida la voz. No hablábamos del estilo musical, sino de la producción.
Solarys: Claro… aunque el micrófono con el que ha grabado Adele vale más que mi casa. (Risas.)
Akyles: Evidentemente no podíamos disponer de esos medios, pero sí perseguir esa idea. Así que empezamos a probar, probar y volver a probar. Muchas veces las mejores soluciones aparecen precisamente cuando atraviesas una pequeña crisis en el estudio. Al final encontramos un sonido con el que estamos muy satisfechos y que sentimos completamente nuestro.
Solarys: Ha sido un proceso muy largo, pero también muy bonito. Somos muy perfeccionistas y, cuando creemos en una idea, le dedicamos todas las horas que haga falta.
Solarys, tienes un timbre muy personal. ¿Construyes una voz distinta para cada canción o es la emoción la que termina moldeando la interpretación?
Solarys: Siempre nace primero la emoción. Primero entiendo qué está ocurriendo dentro de la canción y qué necesita expresar. A partir de ahí la voz aparece sola. Si el momento es íntimo, la interpretación será mucho más delicada. Si la canción habla de rabia, frustración o ira, la voz cambia completamente. No pienso primero en la técnica. Pienso en la emoción. Cuando esa emoción está clara, entonces la voz encuentra su sitio.
Vamos a hablar de Aut Omnia Aut Nihil. El título significa «Todo o Nada». ¿Esa filosofía os ha ayudado o, por el contrario, os ha complicado la vida?
Solarys: Las dos cosas. Las posturas de todo o nada nunca son fáciles porque vivimos en un mundo donde las medias tintas suelen ser más cómodas. Pero también llega un momento en el que descubres quién eres y qué quieres hacer.
Mucha gente nos pregunta por qué nos hemos lanzado ahora con un proyecto propio, precisamente cuando la industria musical está tan complicada. La respuesta es sencilla: Porque ahora era el momento. Tenemos la experiencia suficiente para llevar este proyecto exactamente hacia donde queremos.
El título del disco resume perfectamente esa idea. Había un sueño. Y solo había dos opciones. O íbamos a por él con todo. O no íbamos. Para medias tintas ya no tenemos edad. O jugamos o no jugamos.
¿El álbum nació como una obra conceptual desde el principio o fueron las canciones las que acabaron encontrándose por el camino?
Akyles: La verdad es que todo empezó casi como un juego. No teníamos la intención de hacer un álbum. Un día empezamos a componer una canción y, a partir de una experiencia personal muy importante, comenzaron a salir temas uno detrás de otro.
¡Experiencia! No nos dejéis con la intriga…
Akyles: Esa parte le corresponde contarla a Solarys.
Solarys: Un ser querido enfermó y, contra todo pronóstico, falleció. Aquello nos hizo un clic enorme en la cabeza y cambió nuestra forma de ver la vida. Llevábamos muchos años dedicándonos profesionalmente a la música, trabajando para otros artistas, subiéndonos a escenarios, pero nunca habíamos dado el paso de crear un proyecto completamente nuestro.
Entonces te das cuenta de una cosa muy sencilla: la vida tiene fecha de caducidad, pero realmente no sabemos cuál es. Y piensas: ¿por qué seguir posponiendo aquello que realmente quieres hacer? ¿Por qué esperar? Decidimos que había llegado el momento de intentarlo. Si salía bien, fantástico. Y si no, al menos habríamos cumplido el sueño de hacerlo.
Akyles: A partir de ahí empezamos a escribir sin parar. Desde el principio tuvimos claro que queríamos hablar de cosas reales. La inmensa mayoría de las canciones son autobiográficas. Algunas cuentan experiencias que ha vivido Solarys, otras son experiencias compartidas, pero todas parten de situaciones reales.
Queríamos escribir sobre emociones que cualquier persona pudiera reconocer en algún momento de su vida. Por eso hablamos de «metal existencial». No es una etiqueta musical. Es una forma de explicar que todas las canciones nacen de preguntas, conflictos y experiencias que, tarde o temprano, todos vivimos.
Cuando terminamos el disco nos dimos cuenta de que, sin haberlo buscado conscientemente, todas las canciones compartían un mismo hilo conductor. No es un álbum conceptual en el sentido clásico, donde una historia continúa de una canción a otra, pero sí existe una evolución emocional muy clara. Incluso el orden del disco terminó teniendo sentido por sí mismo.

Eso significa que ya había mucho material antes de entrar al estudio.
Akyles: Y también apareció muchísimo estando dentro. El proceso fue largo. Estuvimos aproximadamente dos años componiendo y otro año trabajando en el estudio. Durante ese tiempo siguieron naciendo canciones. Al final quedaron fuera unas treinta y cinco.
O sea, que prácticamente ya tenéis material para varios discos…
Akyles: (Ríe.) Eso esperamos. Muchas de esas canciones siguen ahí y seguramente volveremos a ellas más adelante.
Si alguien no hubiera escuchado nunca Exsilyum y solo pudiera descubrir una canción, ¿cuál le pondríais?
Solarys: Es una pregunta muy difícil porque cada canción representa una parte distinta del proyecto. Hay temas más cercanos al metal moderno, otros más clásicos, una balada prácticamente desnuda con voz y piano… Si eliges una sola, inevitablemente dejas fuera muchas facetas de la banda. Esa es precisamente la dificultad que tenemos cuando alguien nos pregunta qué estilo hacemos.
Akyles: Yo elegiría el disco entero. (Risas.)
Solarys: Y precisamente por eso fue tan complicado escoger el primer single.
Imaginad que nadie sabe quiénes sois. Tenéis una única oportunidad para presentaros. ¿Por qué elegisteis «Mentira»?
Solarys: Porque necesitábamos una canción que funcionara como puerta de entrada al universo de Exsilyum.
Sabíamos que detrás había un disco mucho más amplio, pero también éramos conscientes de que la primera impresión era muy importante. Nos preguntábamos continuamente qué canción podía representar mejor todo lo que había detrás. Al final pensamos que «Mentira» era la más fácil de digerir para alguien que no nos conocía.
Akyles: También influyó nuestra experiencia trabajando dentro de la industria. Hemos visto cómo funcionan los lanzamientos, cómo trabajan las discográficas y cómo suele presentarse una banda nueva. Aplicamos esa experiencia al mundo del metal y pensamos que «Mentira» era la mejor carta de presentación. Ahora bien, si tengo que elegir personalmente una canción que represente a Exsilyum, probablemente me quedaría con Aut Omnia Aut Nihil, el tema que abre el álbum.
¿Qué canción fue la más difícil de terminar?
Solarys: Para mí fue ¿Y ahora qué?. Está dedicada a mi padre. Hubo momentos durante la grabación en los que rompía a llorar y era incapaz de seguir cantando. Recuerdo decirle a Akyles: «Déjame repetirla, puedo hacerlo mejor». Y él me respondió algo que no olvidaré.
Akyles: Le dije: «No». Porque la emoción ya estaba ahí. No se trataba de hacer una toma perfecta. Se trataba de que quien escuchara la canción sintiera exactamente lo que ella estaba viviendo en ese momento. Y eso ya estaba ocurriendo. No había nada que mejorar.
Solarys: Al final entendí que había canciones en las que la emoción vale mucho más que la perfección técnica.
¿Y para ti, Akyles?
Akyles: Ríndeme. Desde el punto de vista de la producción fue una auténtica locura. Tiene muchísimas capas, arreglos orquestales, cuerdas… Cada vez que conseguía equilibrar una parte aparecía otra que dejaba de funcionar. Todavía hoy la escucho y sigo pensando que cambiaría pequeños detalles de la mezcla. Pero también forma parte del aprendizaje. Fue probablemente la canción con la que más disfruté… y también la que más me hizo sufrir.
Hemos hablado de que el álbum tiene una progresión conceptual. ¿En qué momento sentís que el oyente deja de escuchar canciones y empieza realmente a vivir la experiencia Exsilyum?
Solarys: Yo creo que desde la primera frase. El disco comienza con una cita bíblica muy potente que ya te introduce en el universo que vas a escuchar. Desde ese momento entiendes que no va a ser un álbum superficial.
A partir de ahí aparecen temas que hablan de la infancia, de cómo viven los hijos una separación, de la identidad, de la presión constante que sentimos como sociedad, de las creencias familiares que muchas veces condicionan nuestra vida… Son cuestiones muy profundas y, además, cualquiera puede sentirse identificado con ellas. Por eso creo que la experiencia empieza desde el primer minuto.
Akyles: También influye mucho cómo rompe el disco después de la introducción. Cuando terminamos el álbum no tuvimos tiempo de escucharlo con perspectiva porque llegamos muy justos a la fecha de entrega. Lo terminamos apenas unos días antes de la escucha con la prensa.
Fue después, cuando empezamos a recibir las reacciones del público, cuando entendimos realmente lo que habíamos hecho. Mucha gente nos escribía diciendo: «Me ha encantado el disco, pero no soy capaz de escucharlo entero de una vez.»Y no porque les pareciera malo. Todo lo contrario. Les resultaba emocionalmente muy duro.
Había personas que nos decían que determinadas canciones les habían removido recuerdos que llevaban años intentando enterrar.Ahí entendimos que el disco estaba conectando exactamente de la manera que nosotros habíamos imaginado.
Cuando lo escuché completo hubo una palabra que se me quedó grabada durante días: desgarrador. Creo que es la que mejor define lo que transmite emocionalmente.
Akyles: Estamos completamente de acuerdo.
Durante todo este proceso, ¿en qué decisión estuvisteis más en desacuerdo?
Solarys: En el primer single. (Risas.)
¿Quién defendía cada postura?
Akyles: Yo tenía clarísimo que debía ser «Mentira».
Solarys: Y yo quería «Fuego bajo la piel». Siempre pensé que representaba muy bien una parte importante del disco.
Akyles: Al final terminamos lanzando «Mentira», pero el segundo single fue idea de Solarys.
Solarys: Ahí equilibramos la balanza. (Risas.)
Dejando a un lado un nuevo disco o una gira, ¿qué os gustaría hacer en el futuro que pudiera sorprender a la gente?
Solarys: Ahora mismo toda nuestra energía está puesta en el directo.
Akyles: Y creo que precisamente ahí va a estar la mayor sorpresa. No queremos hacer el típico concierto donde llegas, ves a la banda y te marchas a casa. Queremos que ocurra algo más. Todavía no podemos contar demasiado, pero sí puedo decir que buscamos una experiencia inmersiva.
¿Qué queréis que recuerde el público cuando salga del concierto?
Akyles: Que piense: «No había vivido algo así.» Eso sería maravilloso.
Solarys: Nosotros somos muy observadores cuando vamos a conciertos. Siempre estamos aprendiendo. Nos fijamos en el sonido, en la iluminación, en las pantallas, en la puesta en escena, en cómo se mueve una banda sobre el escenario, en cómo conecta con el público… De cada concierto salimos con ideas nuevas.
Nuestro objetivo es reunir todo ese aprendizaje y convertirlo en una experiencia propia. No queremos copiar a nadie.Queremos construir algo que represente realmente a Exsilyum.
Imaginad que estamos en 2036 y alguien escucha Exsilyum por primera vez. ¿Qué os gustaría que entendiera de vosotros después de oír vuestra música?
Solarys: Ojalá dentro de diez años todavía siga habiendo personas que conecten con estas canciones. Porque significaría que las emociones siguen siendo las mismas. Aunque cambie la tecnología, aunque cambie la forma de consumir música, las personas seguimos sintiendo igual.
Akyles: Me gustaría que pensaran que éramos una banda que hablaba de emociones de verdad. Que no escribíamos por escribir. Que detrás de cada canción había algo vivido. Y que precisamente por eso podían sentirse identificados. Al final, las emociones no entienden de épocas. Si una canción consigue conectar con alguien dentro de diez años, habrá cumplido exactamente el mismo propósito que hoy.
Ronda ràpida
Después de una conversación intensa sobre composición, emociones y filosofía de vida, toca cambiar completamente de registro. Llegó el momento de la ronda rápida. Os voy a hacer unas preguntas, pero tenéis que contestar sin pensar. Lo primero que os venga a la cabeza. Solarys, ¿qué es lo más desesperante de trabajar con Akyles?
Solarys: Lo exigente que es. No lo soporto. (Risas.)
Akyles, ¿qué hace Solarys que mejora una canción y que nunca habrías imaginado?
Akyles: Pone toda su emoción.
Si mañana uno de los dos dejara la música, ¿qué perdería Exsilyum?
Solarys: Todo. Dejaría de existir.
Solarys, ¿voz limpia o voz rasgada?
Solarys: Las dos. Forman parte del todo.
¿Estudio o escenario?
Solarys: Escenario.
¿Hay alguna canción que te gustaría versionar algún día?
Solarys: Uf… Me has dejado completamente en blanco. (Risas.) Esa te la respondo otro día.
Akyles, afinación favorita.
Akyles: Re menor.
¿Riff o solo?
Akyles: Riff. Aunque me gustan muchísimo las dos cosas.
¿Metrónomo o libertad?
Akyles: Metrónomo. Siempre.
¿El peor consejo que te han dado como músico?
Akyles: «Tómate un cubata antes de tocar.» (Risas.)
¿Vinilo o streaming?
Solarys: Vinilo.
¿Una canción para sobrevivir a un apocalipsis?
Akyles: Wicked Game.
Solarys: I Will Always Love You.
¿Una banda infravalorada?
Solarys: Jelusick. Creemos que todavía no han explotado todo lo que pueden dar.
Akyles: Estoy totalmente de acuerdo.
Venga… mojémonos un poco. ¿Una banda sobrevalorada?
Akyles: Me van a matar… Los Beatles. (Risas.)
Solarys: Yo no estoy de acuerdo. Aprendí inglés escuchando a los Beatles.
Os he visto haciendo muchísimas entrevistas durante esta promoción. Decidme una cosa. ¿Qué pregunta os habría gustado que os hicieran alguna vez y nunca os ha hecho nadie?
Akyles: Precisamente muchas de las que tú nos has hecho hoy. Nos ha gustado muchísimo esta entrevista porque son preguntas que nunca nos habían planteado.
Es normal que, siendo un grupo nuevo, todo el mundo quiera saber por qué nos llamamos Exsilyum, por qué el disco se llama Aut Omnia Aut Nihil, cuáles son nuestros planes… Pero dentro de una entrevista hay espacio para hablar de muchas más cosas.
Solarys: Ha sido una conversación muy diferente.
Akyles: Aunque, ya que me preguntas… Yo habría hecho una. ¿Cómo nos conocimos?
Pues adelante. Esa la respondéis vosotros.
Solarys: Fue bastante curioso. Yo estaba preparando un espectáculo homenaje a Madonna y necesitaba un batería. No terminaba de encontrar a la persona adecuada, así que organicé unas audiciones en Sevilla. Apareció Akyles. Y yo iba siguiendo mentalmente todos los arreglos de batería. Cuando terminó la canción dije: «Se acabó la audición. Ya tengo batería.» (Risas.) Desde aquel día empezamos a trabajar juntos y nunca hemos dejado de hacerlo.
O sea, que podemos decir que Madonna os unió.
Solarys: Totalmente. Madonna nos unió. (Risas.)
Pues ya solo me queda daros las gracias por este rato. Os deseo muchísima suerte con Aut Omnia Aut Nihil.
Akyles: Muchas gracias por el espacio. Ha sido un auténtico placer.
Solarys: Gracias de corazón. Y esperamos vernos muy pronto.

