Bandas: Jack Moore + SDP
Lugar: Cafè del Teatre – Lleida – 2 de agosto de 2026
Promotor: Aos Producciones
Fotos: Álvaro Berges
Jack Moore, el hijo pródigo, está recorriendo España de norte a sur en plena ola de calor. El pasado 2 de agosto, Lleida lo recibió con todos los honores y con una gran organización. Para mí como a todos los presentes era un verdadero privilegio tener tan cerca al hijo de uno de los mejores guitarristas que ha dado la historia del rock.
La expectación era importante y el Cafè del Teatre presentó una excelente entrada. Pudimos compartir con Jack buena parte de su estancia en Lleida, conversamos cordialmente con él y su banda. Jack es un chico tímido y reservado, pero muy cercano cuando empiezas a hablar con él. Además, se defiende un poco en español porque vivió durante una etapa en Barcelona, el del Liverpool yo del Barça…

Fue especialmente emotivo recorrer su presente, repasar su pasado y enseñarle mis camisetas de las giras de su padre de 1985 y 1987, precisamente el año en que nació Jack. Jack se mostró realmente emocionado. Hablamos de su proyecto junto a Bob Daisley e Ian Paice, de su buena relación con Brian May —con quien está preparando algo— y también de Glen Hansard, cuya pérdida nos ha dejado tocados a todos. Los dos coincidimos en que Dublín debería rendirle algún día un homenaje, como hizo con Phil Lynott, con una estatua en alguna de esas calles donde tantas veces tocó.
Jack lamenta que Belfast todavía no haya reconocido como merece la figura de su padre y que sean sus propios seguidores quienes estén intentando sacar adelante una estatua mediante sus aportaciones. Se notaba que no era un tema cualquiera para él. Detrás del músico está el hijo, y hablar de su padre todavía le remueve muchas cosas.
Tampoco está siendo fácil recorrer España con temperaturas cercanas a los 40 grados casi todos los días. Viajar y actuar condiciones más bien precarias, acaba pasando factura, especialmente si no puedes descansar y desplazarte como realmente necesitas. Y creo que esto también hay que tenerlo en cuenta antes de valorar lo que vimos sobre el escenario.
Después que Santi de Pablo calentara el ambiente con varias versiones acústicas de clásicos que todo el mundo reconoció, llegó el momento más esperado: la salida de Jack Moore y su banda.

Vayamos por partes. Jack toca bien, tiene sensibilidad y conserva parte del espíritu musical de su padre. Evidentemente, no es Gary Moore, pero tampoco sería justo exigirle que lo fuera ni obligarlo a vivir permanentemente bajo esa comparación. Jack debe recorrer su propio camino: tiene talento y mucho margen para crecer, evolucionar y demostrar todo lo que lleva dentro.
En la entrevista que le hice recientemente —y que podéis recuperar en este enlace; Jack Moore: «Mi padre quería que encontrara mi identidad»— él mismo lo dejó muy claro: «Mi padre quería que fuera yo mismo y encontrara mi propia identidad». Y creo que esa es precisamente la clave: buscar su propia voz y no intentar convertirse en una copia de su padre.
Ahora bien, si nos centramos exclusivamente en la actuación de Lleida, quiero ser sincero con vosotros, porque no me gusta engañar a nadie ni escribir una crónica que no refleje lo que realmente vimos.
El concierto no alcanzó el nivel que muchos esperábamos. El repertorio fue demasiado corto, con pocos temas, alargándolos innecesariamente de forma monótona y dejando fuera —sin que sepamos muy bien por qué— algunas canciones esenciales de Gary Moore que gran parte del público esperaba escuchar. Fue una lástima, especialmente por la expectación creada, la excelente entrada del Cafè del Teatre y las enormes ganas que todos teníamos de disfrutar de Jack. Como bis justo a la hora justo de concierto volvió a sonar el primer tema que interpretaron.
Quizá nosotros mismos pusimos el listón demasiado alto. Con Gary Moore sucede algo parecido a lo que ocurre con Messi: solo habrá uno. Sus hijos llevarán su apellido, pero no serán su padre, ni tampoco deberían tener que serlo. Las comparaciones son inevitables, pero muchas veces también resultan injustas.
Pero sean cuáles sean las circunstancias el músico también debe poner de su parte. El calor viene siendo sofocante allá donde vayas este verano y conviene refrescarse e hidratarse convenientemente… y llegados a este punto suele ser recomendable en todos los casos el líquido elemento transparente e insaboro, cualquier otra opción con hielo acaba resultando perjudicial.
En cualquier caso, una noche más discreta no borra el talento de Jack, su sensibilidad, su cercanía ni el enorme mérito que tiene subir cada día a un escenario llevando sobre los hombros un apellido tan grande. Esta vez no terminó de salir como todos deseábamos, pero sigo creyendo que Jack tiene mucho que ofrecer. Solo necesita tiempo, rodaje y, sobre todo, encontrar esa identidad propia que su padre siempre quiso para él.



