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Javier Esteban:“Los detalles son los que convierten un concierto en una experiencia memorable”

Icónica Santalucía Sevilla Fest

Icónica Santalucía Sevilla Fest se ha convertido en muy poco tiempo en una de las grandes citas musicales del sur de Europa. Detrás de ese fenómeno está Javier Esteban, director del festival, un sevillano que pasó de la televisión a la promoción musical con una idea clara: crear en su ciudad un evento a la altura de su patrimonio, su identidad y su gente. Fotos: Marta Grimaldi, Niccolo Guasti, Mauri Buhigas

Quiero que esta entrevista tenga un tono de charla, así que voy a empezar por algo muy personal, ¿recuerdas cuál fue el primer concierto al que fuiste?

Sí, y además me hace mucha gracia contarlo. El primer concierto al que fui fue un Día de Andalucía, en mi barrio, donde actuaban Cantores de Híspalis en una cita organizada por la asociación de vecinos. Mi padre era el presidente. Siempre lo cuento porque me marcó muchísimo. Ellos todavía no eran súper conocidos, pero a partir de ahí coincidió todo aquel boom de las sevillanas y, en aquella televisión de dos canales, yo empecé a ver en muchísimos sitios algo que había tenido tan cerca. Eso me impactó mucho. Quizá incluso me desvió un poco el camino, porque yo acabé estudiando audiovisuales y trabajando muchos años en televisión. Me fascinaba todo ese mundo. Luego terminé dejando la tele y metiéndome de lleno en la música, pero el recuerdo de aquel concierto sigue ahí.

Nunca se olvida ese primer concierto.

Nunca. De los Reyes Magos ya no me acuerdo, pero de eso sí. Recuerdo perfectamente que me sabía algunas canciones. De hecho, en los Reyes siguientes uno de los regalos fue un disco de ellos, Gente Güena. Era de 1986, así que yo tendría cinco años.

Entonces andamos más o menos por la misma quinta y seguramente hemos vivido muchas cosas parecidas en Sevilla. ¿Cómo se pasa de vivir la música así a convertirse en promotor?

Yo empecé en televisión porque estudié televisión en plena época del boom de Canal +, cuando todavía existía esa magia del directo, que hubiera un programa por la noche y que al día siguiente todo el mundo hablara de lo mismo. Eso me fascinaba. El problema es que en Sevilla yo ya no podía crecer más en ese sector. Intenté irme a Madrid, pero volví muy rápido porque entendí que no era mi sitio. Mientras tanto, la música siempre había estado ahí. De hecho, de la televisión lo que más me gustaba era la parte musical. Aprovechaba también para hacer trabajos con artistas, a veces los fines de semana, un poco como mánager o en lo que fuera surgiendo, porque yo quería conocer ese mundo desde dentro.

Cuando decidí volver de Madrid, también dejé la televisión. Doy un paso al lado y empiezo a dedicarme a la música haciendo conciertos.

¿Cuál fue el primero que montaste?

El primer concierto que hice fue la presentación de un disco de Daniel Casares en el Teatro Alameda. También fue el primer sitio donde perdí dinero, pero me lo pasé muy bien y sentí que podía dedicarme a algo que, al menos, me iba a entretener durante un tiempo. Lo que no pensaba entonces era que acabaría convirtiéndose en mi profesión.

A partir de ahí comencé a hacer más conciertos suyos, monté también una banda tributo a Mecano y fui organizando conciertos pequeños por España, lo que nos dejaba el mercado, porque los artistas grandes estaban copados por las grandes empresas. Hice cosas en Isla Cristina, en Valencia, y monté un pequeño festival en Sevilla que se llamaba Caravan Sur Festival, muy orientado al rock y al mestizaje.

¿Y qué pasó con aquel festival?

Nos fue muy bien, pero llegó la crisis y se cayó. Yo seguía siendo promotor, seguía intentándolo, y en un momento dado, después de mucho pelear, una noche nos llamaron con la posibilidad de hacer un concierto de Jennifer Lopez, porque se le había caído una fecha en Turquía y quedaba libre. El problema era que teníamos 30 días para levantar ese concierto.

Eso ya no era cualquier cosa.

Claro. Era Jennifer Lopez. Llevaba mucho tiempo intentando traer a artistas internacionales, pero esos nombres suelen estar en manos de grandes promotores y las oficinas no se fían de gente que todavía no tiene un gran cartel. En este caso, como se trataba más de resolver un problema que de ofrecer una fecha ideal, nos llegó a nosotros.

Dije que sí aquella misma noche. Al día siguiente me levanté temprano para buscar un recinto, porque ni siquiera teníamos sitio. Lo hicimos en Fuengirola. Perdimos dinero, pero aprendí que acababa de hacer mi primer gran concierto internacional y me encantó. Ahí tuve claro que quería hacer algo importante en mi ciudad, en Sevilla.

¿Y ahí empieza a fraguarse Icónica?

Sí, pero no exactamente como un festival al uso. Yo no buscaba inicialmente hacer un festival, buscaba construir algo en la Plaza de España. Fue al revés. Entendía que ese lugar, que ya fue concebido en 1929 como un espacio casi escénico, pedía algo así. Además, hay otro recuerdo que me marcó mucho, la presentación de Curro en 1989 en la Plaza de España. Yo estuve allí. Mis padres me llevaban mucho por la zona y aquel día me dijeron que íbamos a ver la presentación del muñeco de la Expo. Aquello fue impresionante. Para un niño, ver la plaza iluminada, convertida en un espectáculo, fue inolvidable.

Siempre digo que cuando veo cosas como Tomorrowland pienso: “Yo eso ya lo viví, en otro formato, en Sevilla, con Curro”. Entonces tuve clarísimo que había que hacer algo donde el protagonista no fuera solo el artista, sino también la Plaza de España.

También has hablado muchas veces de la Expo 92 como una referencia emocional. ¿Crees que fue un momento decisivo para la ciudad?

Sin duda. En Sevilla lo moderno muchas veces nos ha llegado a cuentagotas, pero la Expo fue otra cosa. Nos hizo sentir que podíamos estar en la vanguardia, que aquí también podían pasar cosas grandes, innovadoras, emocionantes.

Yo siempre le digo a mi equipo que tenemos que intentar recuperar esa magia de la Expo, esa sensación de poner un pie allí y sentir que todo estaba pensado para que vivieras una experiencia. Para mí eso sigue existiendo, por ejemplo, en Disneyland. No por el parque en sí, sino por cómo construyen una experiencia total. Nunca ves “la parte de atrás” de nada. Todo está diseñado para que vivas una especie de mundo ideal.

Eso es algo que me obsesiona. Sacarte de la rutina y meterte en un lugar donde todo contribuya a que seas feliz durante unas horas. Nosotros lo aprendimos de la Expo. Y creo que el sevillano que la vivió sabe perfectamente hasta dónde puede llegar esta ciudad.

Y en Icónica esa idea de experiencia está clarísima. Incluso en algo tan aparentemente poco glamuroso como los baños, que se han hecho famosos.

Sí, totalmente. Pero es que eso también forma parte de la experiencia. Yo quería hacer un festival para todos los públicos. Recuerdo llevar a mi madre a Caravan Sur y ver que los baños químicos eran altísimos, incómodos, sin luz… Mi madre salió con un pantalón manchado por los líquidos de dentro. Y pensé: “Esto no me puede pasar a mí en Icónica”.

Yo no aspiro solo a que venga un tipo de público. Aspiro a que venga todo el mundo, de todas las edades y de todos los estilos. Si quieres eso, tienes que cuidar todos los detalles. De hecho, los dos primeros años una de las cosas de las que más se hablaba en Icónica eran los baños. Y tiene sentido. Muchísimos festivales suspenden ahí. Pero tú no puedes maltratar al público. La gente que compra una entrada es la que hace crecer el proyecto.

Volvamos a las Plazas – Icónica Santalucía Sevilla Fest 2026

Al final los detalles son los que convierten un concierto en una experiencia memorable.

Si a una persona se le rompe un botón de la camisa, tenemos que tener una solución. Si necesita cualquier cosa, hay que poder ayudarle. Son detalles pequeños, pero generan una conexión muy fuerte. Esa persona lo recuerda y lo cuenta. Eso es marketing real. Mucho más que cualquier campaña. Porque al final lo que queda es la sensación de que alguien pensó en ti.

Habéis conseguido que Icónica sea ya “el Festival de Sevilla”. Y eso no parecía fácil.

No, no lo era. Teníamos dos objetivos muy claros. El primero, que esto tenía que convertirse en el festival de todos los sevillanos. Y para eso teníamos que acertar con el cartel y con la forma de entender la ciudad. Sevilla es una ciudad muy especial.

Aquí puedes ser la persona más heavy del mundo y luego encontrártela en la Feria o viendo salir al Cachorro.

Eso es Sevilla, y eso había que llevarlo al cartel. Por eso aquí cabe Marilyn Manson, Scorpions, Lenny Kravitz, Fatboy Slim, pero también otros artistas totalmente distintos. Eso no se entiende desde fuera muchas veces, pero es precisamente la gracia.

Y además habéis desmontado la idea de que Sevilla era una mala ciudad para vender entradas.

Las estadísticas decían que Sevilla era una ciudad malísima para conciertos. En el Estadio Olímpico, por ejemplo, la cuota de público sevillano en los grandes conciertos era de un 8%, que es bajísima.

El primer año de Icónica, con solo ocho conciertos y casi todos artistas nacionales, llegamos a una cuota del 21% de sevillanos. Y ahora estamos ya en el setenta y tantos por ciento. Eso significa que hemos conseguido justo lo que queríamos, que Sevilla sienta Icónica como suyo.

También había mucho miedo en torno al uso de la Plaza de España. La crítica del ruido o del posible deterioro del monumento estuvo ahí desde el principio.

Sí, pero nosotros teníamos claro que solo podíamos hacer esto con una producción impecable. Primero, porque la gente no toca el monumento. Nosotros activamos una zona concreta, sobre una pista de albero, y con separación física respecto al edificio.

Y segundo, porque hemos apostado por la mejor tecnología disponible. Eso lo hacemos por proteger la plaza y también porque para tener el cartel que tenemos hay que hablar muy bien del festival en todas las oficinas de contratación. En sonido e iluminación invertimos muchísimo. Hoy existe una tecnología que permite una direccionalidad brutal, equipos que no emiten hacia atrás como lo hacían antes y que reducen muchísimo el impacto. Tenemos incluso certificaciones que indican que la presión o vibración que llega al monumento es mínima, equivalente a una aspiradora doméstica a cierta distancia.

Todo eso cuesta dinero, pero para nosotros la excelencia no era negociable.

Y además tenéis todo auditado.

Sí. Por Ayuntamiento, Junta de Andalucía, Ministerio y también por una auditoría externa. Además, desde el primer año hacemos una sesión fotográfica previa y posterior para documentarlo todo. Se ha dicho muchas veces en redes sociales que Icónica daña la plaza, pero es falso. De hecho, la plaza está ahora en un momento muy bueno porque también se ha puesto el foco en su conservación. Nosotros estamos muy tranquilos con ese tema porque todo está supervisado y documentado.

Hace poco has estado en Nueva York. ¿Te has traído alguna idea de allí?

Más que en la música en sí, me fijo mucho en el entretenimiento en general. Lo que me gusta de Nueva York es la cantidad de actividad que hay siempre, la sensación de ciudad viva, de cosas pasando constantemente.

A Sevilla le falta todavía muchísimo en ese sentido. Tiene unas posibilidades brutales, pero creo que aún está en una fase muy inicial en algunas cosas. Si de verdad queremos recibir un turismo de calidad, tenemos que ofrecer más contenidos, descentralizar la oferta y contar mejor lo que somos y lo que hemos sido históricamente.

No se trata solo de vender buen tiempo, copas y diversión, se trata también de atraer a gente interesada en la historia, en la cultura y en el patrimonio de la ciudad.

Los primeros beneficios que obtuvimos en Icónica los invertimos íntegramente en la Casa de Velázquez, porque me parece un proyecto importantísimo. Hicimos algunas encuestas y el resultado fue durísimo, un porcentaje altísimo de jóvenes sevillanos no sabía que Velázquez era sevillano. Y eso no puede ser. Cuando voy a Málaga me parece admirable cómo han construido el relato de Picasso. Nosotros tenemos a Velázquez, tenemos a Murillo, a Luis Cernuda… Sevilla tiene muchísimo que poner en valor.

Creo que eso se le debe a la ciudad y que, además, puede traernos un tipo de visitante más interesante, más respetuoso y con el que es más fácil convivir.

Vamos al cartel de este año.

Nuestro objetivo siempre ha sido cubrir muchos estilos. De hecho, hemos sido de los primeros ciclos en apostar por el heavy metal de esta forma. Yo siempre he tenido claro que Sevilla es una ciudad muy rockera y que eso también tenía que estar aquí. Muchas veces desde fuera no se entiende, pero aquí conviven todos los mundos. Y el cartel tiene que reflejar eso. Tú no puedes hacer un festival en Sevilla y cerrarte a un solo estilo, porque la ciudad no funciona así. Al final, fíjate, tienes a Aitana, a Pablo Alborán o a Lola Índigo, que son artistas súper masivos, pero luego te vienen nombres internacionales como Robbie Williams, Sting o Lenny Kravitz, que son de primer nivel mundial. Raphael que es historia viva de este país, y al mismo tiempo artistas más actuales como Mora o Yandel, que conectan con otro público completamente distinto.

También se apuesta por la electrónica.

Claro, porque también forma parte de lo que es hoy la música. Tienes a gente como Charlotte de Witte o Fatboy Slim, que son referentes absolutos.

Y este año habéis vuelto a dar un golpe encima de la mesa con nombres como Marilyn Manson.

A veces acertamos más y otras menos, pero intentamos mantener una personalidad propia. El año pasado, por ejemplo, no queríamos repetir ciertas fórmulas solo porque funcionaran. Buscamos que el cartel tenga algo especial. Apostar por artistas como Marilyn Manson nos da también un prestigio y una singularidad.

Ahí estaremos un año más para disfrutar del festival. Para terminar ¿qué le dirías a alguien de fuera para que venga a descubrir Icónica?

Le diría que venir a Sevilla durante Icónica es vivir una experiencia única en un entorno único. Creo sinceramente que la propuesta de Icónica puede inspirar a otros grandes festivales, porque aquí no se trata solo de ver conciertos, se trata de vivir una experiencia completa.

Y para el público más rockero, especialmente, creo que hay muy pocos festivales que puedan ofrecer algo así, esa mezcla entre patrimonio, ciudad, identidad, producción y emoción. Icónica hay que vivirlo.

Gracias Javier por tu tiempo.

A ti, gracias.

Icónica Santalucía Sevilla Fest se celebra entre el 4 de junio y el 18 de julio de 2026 en la Plaza de España de Sevilla.

By Marta Grimaldi

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