Frente Abierto acaba de publicar Guerra a todo eso, un disco que rompe etiquetas y une mundos que parecían opuestos: el flamenco, el metal, el jazz o el ambient. Detrás del proyecto está Marco Serrato, junto a Borja Díaz, Carlos “Choco” Pérez, Raúl Cantizano y David Cordero. Con la participación de voces como Inés Bacán, Israel Fernández, Lela Soto, Ángeles Toledano y Sebastián Cruz, el grupo firma un trabajo intenso, arriesgado y profundamente emocional.
Charlamos con Marco Serrato para entender mejor esta “guerra”, sus orígenes y su sentido.
Fotos: Adriana Vicente
Buenas, Marco, ¿qué tal estás? Voy a ir directamente al grano, tengo mucho que preguntar. Comencemos por la primera impresión: portada y título, Guerra a Todo Eso, toda una declaración de intenciones. Da la sensación de que no se trata solo de una guerra contra algo externo, sino más bien de una búsqueda de lucidez, de romper la pereza y los clichés que nos encasillan, incluso parece una provocación a esa costumbre de “respetar” los géneros hasta dejarlos sin vida. Entonces dime, ¿contra qué vais realmente a la guerra?
Bueno, pensamos que es un título lo suficientemente sugerente y ambiguo como para que cada cual lo interprete a su manera. Desde luchas de tipo político, propuestas artísticas o batallas personales. Pero sí que hay una cierta llamada de atención hacia la forma en la que están funcionando las cosas. Algunos pensamos que, para empezar a cambiarlas, el primer paso es retomar la conciencia de que somos clase trabajadora. Así que sí, guerra a todo eso que nos enturbia, nos divide y nos impide dar el paso a esa toma de conciencia para poder actuar en consecuencia.

Soy sevillana, he escuchado el trabajo por completo y, sinceramente, es para ponerse de pie y aplaudir durante horas. Enhorabuena, de verdad. Qué manera tan profunda de sentir el arte y de transmitirlo. Me gustaría saber si hubo un momento en concreto en el que dijiste: “tenemos que hacer esto”.
Muchas gracias, nos alegramos mucho de que te guste. Pues la verdad es que fue un poco accidental. Llevaba tiempo queriendo formar una especie de colectivo en el que participaran compañeros con los que ya había trabajado y donde pudiésemos volcar composiciones e ideas que pudieran parecer dispersas para darle una forma más homogénea. El flamenco iba a ser solo uno de los ingredientes. Pero en medio de aquello recibí la llamada de un organizador del Canela Party, pidiendo que montara algo para Israel Fernández y presentarlo en el festival. Ahí es donde los astros se alinearon y fue cuando el flamenco, en lugar de un ingrediente más, se convirtió en la ruta a seguir.
Explica a nuestros lectores ¿Qué te impulsa a unir dos universos tan distintos como la pureza del flamenco y la distorsión del metal? ¿Cómo se digiere esa mezcla sin que una devore a la otra, sino que convivan, se escuchen y den a luz algo nuevo?
Una vez que nos pusimos manos a la obra surgió de forma natural. Con esfuerzo y trabajo, porque no es nada fácil, pero los recursos que íbamos a manejar ya venían definidos en cierto modo. Raúl Cantizano ha sido una pieza clave porque tiene un pié en cada mundo y facilita mucho la comunicación entre el mundo del flamenco y el del rock. Pero también está David Cordero con su ambient, el bagaje de Carlos Pérez con Altair y todo lo que Borja y yo llevamos manejando desde hace veinte años. Por otro lado no tenemos una visión demasiado rígida de los géneros que manejamos, porque de hecho no lo son. Si tienes claro que hay mil maneras de acompañar un cante y que no siempre necesitas una guitarra con distorsión para hacer metal, el camino empieza a despejarse y ensancharse.
¿Dirías que Andalucía sigue siendo un sitio donde se puede mezclar sin miedo, crear sin perder el acento?
No sabría decirte, la verdad. Creo que más que mezclar, lo difícil aquí es hacer propuestas sin recurrir a los tópicos respondiendo las expectativas de los de fuera. Si te fijas, muchas de las cosas de aquí que triunfan en el resto de España tienen siempre el componente humorístico y responden a la expectativa que se tiene de nosotros. Ese elemento no está presente en Frente Abierto. No estamos aquí para hacer reír a nadie, que me parece muy respetable, pero no es lo nuestro. También tratamos de evitar el carácter populista en el que se puede caer fácilmente con estas propuestas. De hecho hemos incluido a un cantaor toledano como Israel Fernández o una agrupación de cuerda de Albacete. No nos gustan los nacionalismos.
Israel Fernández, Lela Soto, Ángeles Toledano, Inés Bacán… ¿cómo se convence a voces tan potentes de entrar en un territorio tan imprevisible?
El caso de Inés Bacán es especial, porque siendo la gran veterana del disco, ya había colaborado con Orthodox hace mucho tiempo. Así que ella sabía de sobra donde se metía. El resto, como Sebastián Cruz, son también cantaores con muchas inquietudes a los que les gusta enfangarse de vez en cuando. Y algo interesante verían para dejarse arrastrar, aunque habría que preguntarle a ellos.

Tengo curiosidad… ¿Cómo reacciona el público flamenco cuando os escucha? ¿Qué comentarios os llegan?
La mayoría de ese público sencillamente no se acerca ni muestra interés. Pero hay otros que están bastante volcados con el proyecto porque entienden que está hecho con amor y respeto hacia el flamenco, ya que de hecho, los cantes están intactos. Son estilos de cantes canónicos que todos ellos reconocen y entienden mejor por donde va la cosa que alguien que solo escuche rock o metal.
Vuestra música comparte con el doom ese pulso lento y pesado, aunque aquí hay más libertad. Marco, vienes de Orthodox, creo recordar además que recientemente tocasteis en Sevilla junto a Bala. ¿Qué elementos de ese mundo se han quedado contigo en este proyecto? ¿Qué referencias os acompañaron en este camino? ¿Cómo se escribe una canción que no pertenece a ningún género?
De Orthodox también tenemos a Borja Díaz, el batería. Así que es inevitable que aparezcan elementos del doom o el drone. Y es algo deliberado, porque ya con Orthodox habíamos hecho alguna cosa en esta dirección. Siempre hemos visto muchos elementos en común con el flamenco en sus pasajes más solemnes, más oscuros, más crudos, e incluso los que a veces se arropan de cierta fealdad. Esa estética que no busca agradar, sino conmover desde un plano más profundo. “El cante no es bonito”, que decía un gran aficionao, el metal que nos gusta tampoco suele serlo.
Uno de mis temas favoritos del trabajo es “Parece que te voy viendo”; para mí, es el microcosmos de todo el proyecto. ¿Qué canción del disco crees que define mejor la esencia de la banda?
Efectivamente, pensamos que es una canción muy representativa y por eso fue lo primero que presentamos con un vídeo grabado en directo. Creemos que “Guerra a todo eso” también es muy representativa. Es la seguiriya que cierra y da título al disco, y la usamos para abrir los conciertos.
¿Cuánto de lo que escuchamos nació en el momento, sin plan ni mapa? ¿Cuánto hay de improvisación real en las grabaciones?
Tengo que admitir, que siendo la improvisación libre uno de los géneros en los que más nos movemos varios miembros de la banda no hay demasiada improvisación aquí. Aunque Raúl Cantizano, como buen flamenco que es reinventa sus partes y sus falsetas constantemente. En el interludio “…que la niebla esconde” sí hay un pasaje de pura improvisación… luego hay estructuras bajo el cante que a veces se alargan o acortan según vaya haciendo el cantaor. El flamenco no es aprenderte una canción y punto como en otros géneros, hay que escuchar mucho y estar preparado en todo momento.
En «Lo que en el mundo vale», Inés canta con una serenidad desgarrada, como si sostuviera lo que se derrumba. Detrás, una sombra muy Black Sabbath lo envuelve todo. Háblame de este tema, que me ha puesto los vellos de punta.
Sí, hay influencias de Trouble, Candlemass o incluso King Crimson y Deep Purple en ese tema. Y Black Sabbath siempre, por supuesto. Pero lo que te pone los vellos de punta es la voz de Inés, una cantaora legendaria que si le viene la inspiración te revienta el corazón en un segundo. He visto a mucha gente llorar escuchándola. También quedó muy bien el vídeo que María Médem nos hizo para esa canción, que además es una gran aficionada al flamenco en general y de Inés en especial. Esa y “Mal fin tenga mi sueño” son los cantes donde el doom metal se palpa de forma más obvia.
Muchas gracias por la entrevista. Te dejo este espacio para que añadas lo que quieras decir a nuestros lectores y a tus seguidores, y para que comentes también las próximas fechas.
El 22 de noviembre estaremos en El Puerto de Santa María y lo próximo serán fechas a partir de febrero de 2026. Estad pendientes y venid a vernos, creo que los fans del metal pueden empezar a ver el flamenco con otros ojos a partir de Frente Abierto.

