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Carmel, Rock y Supervivencia, Padrino sigue mordiendo

José Luis Gutiérrez “Padrino” pertenece a esa estirpe de músicos que no necesitan disfrazarse de nada para sonar auténticos. Voz ligada a 11 BIS, ahora al frente de Padrino & La Cosa Nostra, y también abierto a otros terrenos junto a Tony Carmona, su historia no va solo de canciones, va de resistencia, de oficio, de escenario y de seguir peleando por no convertirse en una postal del pasado. El próximo 16 de mayo en la sala Wolf de Barcelona volverá a medirse cara a cara con el público, esta vez acompañado por la banda Erymfactory, en una cita que huele a noche de verdad, de electricidad y de cuentas pendientes con la memoria. Hablamos con un tipo que ha visto mucho, ha tragado más y todavía tiene cosas que decir.

El 16 de mayo os subís a la sala Wolf de Barcelona. ¿Qué tiene que pasar esa noche para que bajes del escenario pensando: “hoy sí, hoy hemos reventado esto como se tenía que reventar”?

Para que esto funcione, lo único imprescindible es que la gente esté ahí. Llevamos tiempo arrasando con Padrino y La Cosa Nostra, y en cada concierto se confirma lo que siempre decía Pepe Bao: si hay público, hay “cuerdas nuevas”. Y es totalmente cierto.

El 16 de mayo, en la sala Wolf, saldremos con una energía desbordante, como un auténtico miura, con nuestras per-versiones y, sobre todo, con la fuerza acumulada tras este parón. Además, con 11Bis repasaremos los grandes temas e incorporaremos material nuevo que verá la luz en nuestro próximo disco previsto para 2027.

Hay gente que al oír tu nombre sigue pensando automáticamente en 11 BIS. ¿Eso te honra, te persigue o a estas alturas ya has aprendido a convivir con ambas cosas sin perder el norte?

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11Bis es mi banda, forma parte de lo más profundo de mí. por supuesto que me honra, y como bien dices, a estas alturas ya no siento que nada me persiga… ahora soy yo quien va detrás: de la diversión, de la conexión con el público y de mantener viva la ilusión por la música cada día. eso es lo que me hace sentir en plena forma, con la misma intensidad de siempre.

11 BIS forma parte de una época y de una manera muy concreta de entender el rock. Mirando atrás, ¿qué te queda más dentro ¿el orgullo de lo vivido o la espina de todo lo que pudo haber sido y no fue?

Sin duda, el orgullo de lo vivido. Empezamos a tocar juntos en el 76, en plena efervescencia del hard rock. Tras la etapa del servicio militar comenzamos a abrir el oído a otras influencias, pero siempre manteniendo nuestra esencia de rock melódico. Ganamos un concurso nacional en Televisión Española, compartimos escenario con Motörhead y participamos en iniciativas como “El heavy no es violencia” junto a nuestro querido Pedro Bruque (D.E.P.) llegó un momento en que entendimos que el contexto no jugaba a nuestro favor, mientras otras bandas de la capital avanzaban más rápido, decidimos cerrar esa etapa, como hicieron también otros grupos catalanes. pero siempre lo vivimos sin rencor: fue parte del camino y lo asumimos con serenidad.

Después de tantos años, seguir al pie del cañón no es romanticismo ¿Qué es?

Está claro que somos artistas, siempre digo que aficionados pero… nacidos con ese don del oído, ritmo e interpretación y si a todo eso le ponemos que somos culos inquietos, no paramos de hacer música a diario y  sobre todo con muchas ganas de comernos el escenario, yo diría que eso es amor!  

Padrino & La Cosa Nostra suena a proyecto con apetito, no a simple ejercicio de nostalgia. ¿Qué querías encontrar aquí que ya no te daba mirar solo al retrovisor?

Padrino & La Cosa Nostra es un proyecto que nació como idea de actuar mas a menudo y con mucha más afluencia de público, el 95% de las canciones de 11 bis son originales compuestas por nosotros, que ocurre? Ya no hay emisoras de radio que puedan poner tus canciones para que las oigan y las conozcan, tampoco ninguna televisión que puedas entrar, hoy día o haces un tributo de alguna banda conocida (Cosa que no nos ha apetecido nunca hacerlo) para poder seguir tocando, o te reinventas o muy poquitas actuaciones haremos, así que hicimos Padrino y la cosa nostra con sus per-versiones de canciones super conocidas del estilo musical que sea pero con arreglos totalmente rockeros, podría ser incluso un bolero pero… con sonido  de heavy rock y esto ha tenido mucha aceptación, en escena nos lo pasamos francamente bien, viendo como los que nos ven en directo se divierten muchísimo y lo más importante conocen y cantan todas las canciones. doy fe!

Cuando miras a las bandas de tu generación, a toda esa peña que se dejó media vida en sus locales y en actuaciones a veces caóticas, ¿qué sientes al comprobar que casi ninguna logró cumplir el sueño que todos perseguíais: girar de verdad y vivir dignamente de la música?

Es una reflexión que siempre vuelve: a todos nos habría gustado vivir de la música. Pero también hay que preguntarse si realmente lo dimos todo, si asumimos los riesgos necesarios o si nos quedamos a medio camino. Muchos compatibilizábamos ensayos con trabajos muy exigentes, y quizá nos conformábamos con lo que había. Solo unos pocos que apostaron al máximo lo consiguieron, y aun así dependían de que su música encajara en el momento. Otros, pese a arriesgar, tampoco lo lograron. Es algo que sucede en cualquier disciplina: no siempre basta con el talento.

Tu proyecto actual también se abre a versiones y a otros códigos. ¿Dónde está para ti la línea entre rendir homenaje a una canción y meterle mano hasta hacerla tuya sin pedir perdón a nadie?

No se trata de pedir perdón, sino de hacer las cosas con criterio y respeto. para mí, el problema sería intentar copiar el original sin estar a la altura. nosotros hacemos justo lo contrario: reinterpretamos desde nuestra identidad, sin caer en la imitación. Siempre trabajamos con autorización de los autores o propietarios lo tenemos todo documentado y cuidamos mucho los arreglos para que el resultado tenga sentido artístico. recuerdo, por ejemplo, el feedback de Camilo Sesto, que valoró muy positivamente nuestra versión. Y por supuesto, cuando editamos, declaramos correctamente la autoría en SGAE

También has trabajado con Tony Carmona Vives en una línea más latina y dance. A más de un pureta del rock eso le puede chirriar. ¿Te divierte romper esos prejuicios y demostrar que la música no tiene por qué ir con carnet de pureza?

Tony Carmona juega en otra liga, es auténtica primera división. Trabajar con alguien así te coloca frente a un nivel de exigencia y profesionalidad que marca la diferencia. Después de toda una vida como músico, te das cuenta de hasta dónde puede llegar esto cuando estás rodeado de verdaderos especialistas. es como pasar de jugar bien en pachangas a encontrarte de compañeros de equipo en un partido de Champions con Xavi, Iniesta , Messi ,Cristiano Ronaldo y te obliga a subir el listón. Además, Tony no solo aporta producción, también me ha ayudado a crecer en interpretación, técnica e incluso En el manejo de herramientas digitales. En cuanto a la “pureza”, los tiempos han cambiado: antes se juzgaba mucho, hoy se entiende que un músico puede moverse entre estilos y eso, en realidad, enriquece la música.

¿Te toca los cojones esa idea de que un músico que viene del rock tiene que sonar siempre igual para ser “auténtico”?

Lo de la “autenticidad”, como ya te comentaba antes, ha quedado bastante obsoleto. Hoy en día hay chavales que tocan al nivel de Eddie Van Halen o Ritchie Blackmore, y además la tecnología permite reproducir prácticamente cualquier sonido. A mí lo que realmente me interesa es la versatilidad: músicos capaces de moverse con solvencia entre estilos, que suenen bien y, sobre todo, que transmitan con criterio y emoción.

Tú has visto cambiar la escena, los locales, el negocio y hasta la manera de consumir canciones. Cuando miras alrededor, ¿ves evolución real o ves mucho postureo y poca verdad?

Claro que veo la evolución de la industria, pero sinceramente no siempre juega a favor de los artistas. Desde la llegada del CD hasta ahora con la inteligencia artificial, el negocio no ha dejado de crecer; la cuestión es cómo y quién se reparte ese pastel. Hoy mismo escuchaba que las grandes discográficas han emprendido acciones contra plataformas como Suno, alegando que estas tecnologías se entrenan con su catálogo. Pero la realidad es que los grandes beneficios siguen concentrándose en los mismos, mientras los compositores reciben muy poco a cambio. Por eso muchos artistas ya ni siquiera priorizan componer: resulta más rentable centrarse en el directo, que es donde realmente tienen cierto control sobre sus ingresos.

 En una trayectoria larga siempre hay palos, decepciones y silencios. ¿Cuál ha sido la lección más dura que te ha dado la música?

Creo que la lección la aprendí hace muchos años, concretamente hace más de tres décadas, cuando asumí que no podría vivir de la música. La decepción duró muy poco, porque entendí que la música sería siempre una pasión más que una profesión, mi espacio de libertad, a partir de ahí reorienté mi vida hacia el trabajo en el sector textil publicitario y a disfrutar de la música sin presión, es cierto que alcanzamos un nivel que puede parecer profesional, pero seguimos siendo, con orgullo, grandes aficionados.

¿Qué conserva intacto el Padrino de entonces y qué no volvería a hacer jamás?

Por ejemplo, cuando me presenté en el programa de Antena 3 Lluvia de estrellas en 1996, imitando a Miguel Ríos (lo conservo pero no lo volvería a hacer, jajaja)

Si alguien entra en la Wolf sin tener ni idea de quién fue 11 BIS ni de quién eres tú, ¿cómo se le gana en cinco minutos; con una canción, con actitud o con verdad a quemarropa?

Después de tantos años dedicando mi tiempo libre a la música, y ahora que dispongo de todo ese tiempo, te aseguro que en cuestión de minutos, con actitud, aptitud y experiencia, no hay margen de duda: el público sale con la satisfacción garantizada. eso te lo puedo asegurar.

Cuando te subes hoy a un escenario, ¿sientes que todavía tienes algo que demostrar o esa guerra ya no es contra nadie más que contra ti mismo?

Cuando subo al escenario lo hago con la misma ambición de siempre, con ganas de disfrutar y hacer disfrutar. Ya no siento la necesidad de demostrar nada a nadie; esa etapa ya quedó atrás.

¿Quién es hoy José Luis Gutiérrez “Padrino” cuando se apagan las luces: un superviviente, un currante de la música, un romántico con mala leche o un poco de todo a la vez?

Cuando se apagan las luces, soy alguien completamente normal, con un punto romántico, pero sin esa dureza que a veces se asocia al personaje no puedo decir que viva de la música, aunque me habría encantado, pero sí me considero un superviviente musical llevo toda la vida disfrutando de la música con la ilusión de un niño, siempre buscando cómo mejorar, soy competitivo incluso en los ensayos, y en cuanto termina un concierto ya estoy proyectando el siguiente paso: preparar la próxima actuación, que será en Cornellà el 6 de junio, donde seguro volveremos a disfrutar al máximo.

Para alguien que vaya esa noche a la Wolf, ¿qué puede esperar de esta unión entre Padrino y Erymfactory: nostalgia bien tocada, rock con colmillo o directamente una descarga sin postureo ni red de seguridad?

Te lo puedo asegurar: quien venga lo va a disfrutar de verdad no hace falta decir mucho más… ven, vívelo y luego me lo cuentas.

By Ricard Altadill

Explota, explota, cabró !, que tot el que escups, torna en forma de cançó.

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