Hoy ponemos el foco en el primer álbum de Permyon, un debut que se remonta al propio origen de la banda. Desde sus primeras sesiones, el grupo tuvo claro que había una dirección, y varias de aquellas ideas iniciales han terminado dando forma al disco. Lo firman Sergi Molina, Lean Martín, Jonathan Sainzman, Rubén Sánchez y Tzak Taylor, con las colaboraciones de Laia Esquinas (Minstrel of Wasteland, The Siege y Black Ocean) y Carles Salse (Incubo Salvation), y la producción de Martín Oller. Hablamos con Sergio, su vocalista.
Vamos a situarnos en el nacimiento de Permyon, pero no en una fecha concreta, sino en esa idea de partida. Si tuvierais que decir de dónde nace realmente el proyecto, ¿cuál sería ese momento? ¿en qué punto dejasteis de sentir que estabais simplemente “probando cosas” para empezar a ver una dirección clara dentro del proyecto?
Cuando nos conocimos y empezamos a compartir ideas, sentimos de inmediato que ahí podía nacer algo especial, un proyecto con verdadero peso. Desde el primer momento el nivel de exigencia fue muy alto, tanto en lo individual como en lo compositivo, y eso marcó el carácter de todo lo que vino después.
Es curioso porque las primeras ideas que tomaron forma de canción son precisamente las que hoy se pueden escuchar en el disco. Estos seis monolitos han estado ahí desde el inicio, casi inmutables, definiendo la esencia del proyecto desde el primer día.
Escuchando el álbum, que me ha parecido muy cuidado, da la sensación de que cada detalle está muy pensado; desde luego, no se puede analizar en una sola escucha. Cuando una idea entra en el local, ¿qué es lo que os hace decidir que merece la pena desarrollarla? Y en ese proceso, ¿qué lugar ocupa el error, lo descartáis rápido o hay veces en las que termina formando parte del propio lenguaje del proyecto?
Tenemos la suerte de que todos los miembros de Permyon somos compositores muy prolíficos, y cada uno aporta sus propios matices a la receta colectiva. Mantenemos un registro bastante completo de todas las ideas que van surgiendo y, con el tiempo, siempre hay algunas que destacan de forma natural, esas que todos sentimos que merece la pena desarrollar. Y eso, al final, se nota en la música.
Rara vez descartamos algo por completo; nos gusta pensar que cada idea tiene su momento y que, tarde o temprano, encontrará su lugar. De hecho, a veces es especialmente sorprendente y gratificante volver a escuchar demos antiguas, casi olvidadas, y redescubrir lo buenas que son o lo bien que podrían encajar en el repertorio actual.

¿Por qué decidís titular el disco con el nombre de la banda? ¿Tiene que ver más con cerrar una etapa o con mostraros tal cual sois? Y con el recorrido del proyecto, ¿os escucháis igual que al principio o cambia la forma de percibir lo que hacéis?
Este disco es la esencia más pura de Permyon; representa exactamente lo que queremos ser. Estas seis primeras canciones las llevamos grabadas a fuego desde hace tiempo y tienen un significado muy profundo para nosotros. Al mismo tiempo, el álbum también marca el cierre de una etapa, tal y como comentas.
Por todo ello, sentimos que titularlo con el nombre de la banda era lo más honesto y acertado. Cualquier otro título podría haber sonado genérico, pretencioso o simplemente desconectado de lo que somos, podría haber desviado la atención de lo verdaderamente importante.
Este trabajo, sin duda, marcará la línea musical y el nivel de exigencia de lo que venga después. Es un auténtico placer poder escuchar por fin estos temas con el sonido que llevaban tanto tiempo reclamando. Ahora somos plenamente conscientes de la magnitud de lo que hemos construido con tanto esfuerzo.
“Minstrel of Wasteland” es fantástica y creo que está muy bien situada dentro del trabajo. ¿Cómo construís el orden de los temas para que el álbum tenga ese sentido? Y dentro de ese mismo proceso, ¿cómo decidís que una canción está terminada y deja de crecer?
¡Muchas gracias! Probablemente sea la mejor historia del disco y, al mismo tiempo, una metáfora muy clara de los retos a los que se enfrentan hoy en día los músicos.
En un principio, esta canción era la principal candidata para abrir el álbum, tal y como ya veníamos haciendo en nuestros últimos conciertos. Sin embargo, todo cambió al escuchar el resultado final de “Morning Sun”. En ese momento sentimos que tenía mucho más sentido replantear el tracklist.
“Morning Sun” terminó convirtiéndose en la puerta de entrada perfecta al universo de Permyon: condensa a la perfección ese contraste que define nuestro sonido, entre pasajes oscuros y pesados y otros más luminosos y esperanzadores. Transmite una sensación muy clara de superación y optimismo y, además, reúne algunos de los momentos más especiales de todo el disco.
Por su parte, “Minstrel of Wasteland” también pasó por varias revisiones hasta encontrar su lugar definitivo dentro del repertorio, y no podríamos estar más satisfechos con el resultado. Aunque tiene elementos claramente progresivos, como su riff inicial, creemos que su mayor fortaleza reside en las melodías, elevadas especialmente por la interpretación vocal de Laia.
“Incubo Salvation” fue la última canción en completarse y, casi de forma natural, sentí que era el cierre perfecto para el álbum.
Les propuse este orden para el disco y encajó de inmediato con todos.
Cuando trabajáis con tantas capas, ¿hasta qué punto hay planificación y hasta qué punto os dejáis llevar? Y cuando las estructuras se vuelven tan complejas, ¿tenéis en cuenta a quien escucha o no es una prioridad en ese momento?
Muy buena pregunta. Desde el principio teníamos claro que queríamos un sonido nítido, en el que ningún instrumento quedara ensombrecido, pero que al mismo tiempo estuviera lleno de matices, armonías y arreglos.
El reto fue saber cuándo parar. Y ahí fue clave escuchar las sabias recomendaciones de nuestro productor, al que casi volvemos loco en el proceso… ¡grande, Martín!
Nuestra prioridad siempre ha sido sacar la mejor versión posible de cada canción, llevarla hasta ese punto en el que despliega todo su potencial y puede sorprender al oyente. Es cierto que trabajamos con estructuras complejas, pero nunca a costa de lo esencial: que la canción tenga alma y sea capaz de atraparte desde la primera escucha.
La verdad es que el trabajo en general suena muy bien, se nota muchísimo el trabajo detrás, y temas como “The Siege” lo reflejan completamente. ¿Cómo fue vuestro proceso de grabación? ¿Cómo conseguisteis que todo encajara sin que ningún instrumento se quedara atrás? Y con una base tan potente, ¿cómo encontrasteis el sitio para la voz?
El disco lo grabamos íntegramente en nuestro propio estudio, lo que nos permitió trabajar sin prisas y tomarnos el tiempo necesario para conseguir exactamente las tomas que buscábamos. Fueron varios meses de proceso hasta dar con las pistas definitivas, pero creemos que el resultado justifica totalmente ese esfuerzo.
Para la edición, mezcla y mastering contamos con Martín Oller, un productor, guitarrista y profesor excepcional, de quien aprendimos muchísimo durante todo el proceso. Su visión y sus consejos han sido clave, y sin duda marcarán la forma en la que afrontemos futuras grabaciones.
En cuanto a la voz, desde el principio Martín tuvo muy claro el papel que debía jugar dentro de la mezcla, situándola en un lugar protagonista. Gracias a eso, todo fluyó de manera muy natural y nunca encontramos problemas en ese aspecto.
“Black Ocean” tiene algo especial, es de esos temas que se quedan en tu mente dando vueltas, me encanta. En vuestras letras, ¿os interesa más partir de algo concreto o dejar espacio a la interpretación? Y cuando escribís, ¿desde qué lugar sentís que salen esas ideas? ¿se cuela el contexto actual (social, tecnológico) en vuestra forma de hacer música?
Nos alegra mucho que “Black Ocean” te haya gustado tanto. Es un tema muy especial para nosotros y, sin duda, uno de los más diferenciales del álbum.
Nos interesa explorar esa dualidad entre el Prog Metal y el Prog Rock, y “Black Ocean” aporta precisamente ese equilibrio, mostrando una faceta distinta del sonido de la banda. Además, funciona como un respiro necesario dentro del disco, enriqueciendo su dinámica y haciendo que la escucha sea más variada y envolvente.
En cuanto a las letras, solemos dejar bastante espacio para la interpretación personal. Salvo “The Siege”, que está inspirada en un hecho histórico real, el resto giran en torno a la superación de miedos internos, con un enfoque más bien resolutivo y optimista. Nos gusta que el oyente pueda verse reflejado en ellas y hacerlas suyas desde su propia experiencia.
Como ves, las letras nacen de forma bastante individual, sin una temática fija que marque todo el disco. Más allá de las ideas que ya hemos comentado, soy un gran amante de los clásicos de la ciencia ficción, y siempre me resulta especialmente gratificante explorar ese tipo de historias.
En el álbum, el mejor ejemplo de ello es “GoTo Mars”: una historia que puede sonar distópica, pero que, teniendo en cuenta el contexto sociopolítico actual, quizá no esté tan lejos de convertirse en una realidad más pronto de lo que pensamos.
Hoy en día, ¿qué os resulta más complicado? ¿hacer la música o conseguir que llegue a la gente?
Es una pregunta absolutamente clave. En nuestro caso, sin duda, lo más complicado es lo segundo.
La música surge de una forma muy natural en la banda; hay algo casi innato y mágico en cómo fluye. Tenemos una cantidad enorme de ideas para un segundo álbum, algunas realmente especiales, y estamos deseando poder darles forma y compartirlas. Con el talento que hay en la banda, no tenemos dudas de que podremos mantener, e incluso superar, el nivel en futuros trabajos.
Lo verdaderamente difícil es no pasar desapercibido. Lo estamos comprobando ahora con la promoción del disco, y es un aprendizaje constante. Vivimos en un contexto en el que la música es inmediata, abundante y, en muchos casos, infravalorada: está al alcance de todos en plataformas que apenas compensan a los artistas, mientras que el volumen de lanzamientos es simplemente abrumador.
Eso hace que cada publicación, por buena que sea, corra el riesgo de diluirse como una gota en el océano. Y puede ser devastador si no se toman las decisiones adecuadas. Por eso, en Permyon intentamos ser muy conscientes del contexto actual, actuar con cautela y medir bien cada paso que damos.
De cara al directo, ¿queréis respetar el disco tal cual o creéis que tendréis que adaptarlo? ¿Tenéis fechas confirmadas?
Aún no lo hemos decidido del todo. Probablemente optemos por un orden diferente al del disco e incluso incluyamos algunos temas inéditos para darle un valor añadido al directo.
Por desgracia, todavía no tenemos fechas confirmadas. Queremos asegurarnos de que cada concierto se lleve a cabo en las mejores condiciones posibles para la banda y para el público, así que estamos siendo especialmente cuidadosos en ese sentido.
Lo que sí podemos adelantar es que estamos trabajando activamente en ello y esperamos poder anunciar las primeras fechas muy pronto.
Para terminar, enhorabuena de verdad, es un trabajo brillante. ¿Queréis añadir algo para nuestros lectores y seguidores que les anime a escuchar el disco?
!Muchas gracias de nuevo por vuestro apoyo y un fuerte abrazo a toda la familia Metal Hammer España!
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