Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hubiera). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies.

Rachel Bolan: «Mucha gente piensa que todo lo malo de Skid Row es culpa mía»

Tras más de cuatro décadas dejando su huella en el hard rock con Skid Row, Rachel Bolan se enfrenta ahora a un reto distinto: firmar un álbum en solitario que no nace de la nostalgia, sino de la necesidad creativa. En Gargoyle of the Garden State, el bajista y compositor estadounidense se permite mirar hacia dentro, abrazar influencias menos evidentes y dar forma a un trabajo crudo, directo y profundamente personal. Hablamos con él sobre este salto en solitario, sus colaboradores, el momento actual de Skid Row y la libertad de hacer música sin filtros.

Hola, ¿cómo estás? Soy Miriam, de Metal Hammer España

¡Me encanta España! Estoy bien, muy bien. ¿Y tú?

¡Todo bien! En primer lugar, enhorabuena por el próximo lanzamiento de tu álbum. Quiero empezar con una pregunta fundamental: después de tantos años de una carrera tan reconocida, ¿por qué este era el momento adecuado para lanzar tu primer álbum en solitario?

Esa es una buena pregunta. Tuvimos tiempo libre. Skid Row es mi vida y llevo haciéndolo desde hace mucho tiempo. A veces veo más a los chicos que a mi familia; así es esta vida cuando estás en una banda.

Compongo canciones casi todos los días, o al menos lo intento, da igual si salen buenas, malas o regulares. Tenía varias canciones guardadas que no encajaban con Skid Row. Entonces llegó este tiempo de inactividad y hablé con mi amigo Nick, que produjo el disco. Me dijo: “Deberíamos hacer un disco en solitario. Vives al final de la calle, ven al estudio”.

Pensé: bueno, vamos a ver si la discográfica quiere hacerlo. Dijeron que sí. Mientras tanto, yo me había mudado a 800 millas de distancia, de vuelta a Nueva Jersey, así que tuve que viajar hasta casa de Nick para grabarlo. No sé por qué he tardado tanto. Todo el mundo me lo pregunta, pero la verdad es que no tengo otra respuesta más allá de que ahora tenía tiempo para hacerlo.

Cuando escribo sin tener que pensar en una banda, simplemente dejo fluir mis influencias. Y hacerlo por mi cuenta ha sido una experiencia genial. Tengo muchas influencias que quizá la gente no imagina: la new wave, el pop británico de los 60 y los 70… Soy el pequeño de cuatro hermanos, así que toda la música que sonaba en casa me marcó de una forma u otra. A veces aparece una línea de bajo que recuerda a Devo, o una voz que puede evocar a Generation X. Así es como surge todo. Hice muchísimas cosas yo mismo y, cuando lo escuchas, se nota que soy yo. Todas esas influencias están ahí.

Hablemos del título, Gargoyle of the Garden State. ¿Qué significa exactamente para ti?

Me mudé de vuelta a Nueva Jersey, que es mi estado natal y al que se conoce como el Garden State. Me encantan las gárgolas; tengo muchas por toda la casa. Todas parecen tener una función, aunque nadie sabe realmente cuál. Cada una representa algo diferente.

A veces yo mismo me sentía como una gárgola: sabes que tiene un propósito, pero no tienes del todo claro cuál. Por eso pensé en llamar al álbum simplemente Gargoyle, pero me parecía un poco soso. Así que le añadí Garden State, porque había regresado a casa. Fue como volver a mi sitio, reencontrarme con amigos. Y sacar un disco en solitario ahora mismo le da sentido a mi propósito.

El primer single es “At War With Myself”, junto a Danko Jones. La canción tiene una energía muy directa. ¿Es la que mejor define el álbum?

Yo diría que sí. Todo el disco tiene mucha energía. Otra vez, eso viene de mis influencias. Siempre me han gustado las canciones rápidas. No es que no me gusten las lentas, pero las más intensas y aceleradas encajan mejor con mi personalidad, porque crecí escuchando punk y esas eran mis favoritas.

Sí, creo que esta canción prepara muy bien al oyente para lo que va a encontrar en el disco: estribillos pegadizos, mucha energía y, además, la participación de Danko. Me alegró muchísimo que aceptara cuando le escribí.

Le pregunté si quería cantar una canción conmigo y me dijo que sí. Estaba de gira por Europa y tenía solo dos días libres al volver a Canadá antes de salir otra vez a la carretera. Fue a Toronto, grabó las voces y nos las envió a Nashville. Todo salió perfecto.

Cuando escribí esa canción pensaba cantarla yo solo, pero luego imaginé lo bien que funcionaría su voz como contraste. Nuestras voces son parecidas, pero la suya tiene algo muy poderoso. Me encantó el resultado. Además, vino para hacer el vídeo y lo pasamos genial.

Cuéntame sobre el proceso de composición. ¿Las canciones empezaban con un riff, con una línea de bajo, con melodías? ¿Cómo trabajas?

No tengo una fórmula fija. Depende de qué instrumento tenga más cerca: un bajo, una acústica, una eléctrica… cojo lo que esté a mano. A veces simplemente se me ocurre una melodía. Por suerte, ahora llevamos el móvil encima y puedo grabar una nota de voz en lugar de ir con una grabadora. Luego llego a casa e intento construir algo a partir de eso.

Otras veces me siento en el estudio, pongo un ritmo de batería y me quedo escuchándolo un rato hasta que aparece un riff. También me pasa con Skid Row. Con este disco ocurrió mucho así.

¿Y cómo sabes cuándo una canción está terminada musicalmente?

Supongo que es una cuestión de sensaciones. Con este disco aprendí a confiar mucho en mí mismo, porque hice muchísimas cosas por mi cuenta. No tenía a los chicos al lado para preguntarles: “¿Qué os parece esta parte?”.

Yo me apoyo mucho en ellos para pedir opiniones. Así que aquí hacía arreglos, pensaba que la duración era la correcta, que el estribillo estaba donde tenía que estar, y la fase final llegaba cuando me metía en el estudio con Nick. Él es un gran fan de la música y muy inteligente para estas cosas. A veces me decía: “Creo que deberías añadir otro estribillo” o “vamos a probar esto”.

En algunas canciones, mientras escuchábamos la base, yo iba rasgueando la guitarra y pensaba: “¿Y si añadimos esta parte?”. Y él siempre estaba abierto a probarlo. Decía: “Vamos a grabarlo; si funciona, funciona. Y si no, no entra en la mezcla”. Trabajando así, llegas a un punto en el que piensas: “Si sigo tocándola más, voy a perder la esencia de lo que estoy buscando”. Ahí es cuando sabes que está hecha.

A mí me gustan las cosas sencillas, honestas y crudas. Por eso toqué tanto yo mismo. Claro que hay un millón de guitarristas mejores que yo, pero no sé si eso habría mejorado la sensación del disco. Igual habría quedado todo demasiado perfecto, y yo no quería eso.

Te lo preguntaba porque eso también te da más libertad a la hora de tocar tantos instrumentos por tu cuenta, ¿no?

Sí, totalmente. Me dio mucha libertad. Y, sobre todo, hizo que todo sonara muy honesto y muy mío. Yo no intentaría tocar la guitarra en un disco de Skid Row porque estoy con dos de los mejores guitarristas del mundo. No voy a competir con eso. Pero aquí quería ponerme a prueba dentro de estas canciones.

Toqué la mayoría de las guitarras, aunque no todas. Solo hice dos solos, y son muy de mi estilo. No son solos al estilo de Scotti Hill, Nuno Bettencourt o Damon Johnson. Damon hizo muchísimos solos en el disco y estuvo increíble. Todos lo estuvieron. Ese tipo de cosas se las dejo a los profesionales. Yo hago lo que hago.

Con un grupo tan diverso de colaboradores —Corey Taylor, Nuno Bettencourt y demás—, ¿los elegiste para canciones concretas o surgieron primero las canciones y después encontraste la voz adecuada para cada una?

Primero llegaron las canciones. Desde el principio supe que quería que mis amigos participaran, porque eso hace que una experiencia divertida sea todavía más divertida.

En la canción con Corey Taylor, por ejemplo, sabía que él y yo crecimos escuchando el mismo tipo de punk rock. Antes incluso de mandarle la canción, le pregunté si le apetecía cantar en mi disco en solitario. Me dijo que sí sin dudarlo: “Solo dime cuándo, dónde y lo hacemos”. Yo le dije: “Bueno, escucha primero la canción”. Y él me respondió: “No, te estoy diciendo que sí ya”.

Así que se la mandé, le encantó y me dijo que la grabáramos. Yo iba a estar en Las Vegas a la semana siguiente, así que lo hicimos allí. Tardó unos 45 minutos porque es así de bueno. Después nos pasamos otra hora hablando de punk rock, ya que habíamos reservado el estudio por más de tres horas!

Con Danko fue parecido. Yo ya tenía la canción escrita y había grabado la demo con mi voz. Pensé en el contraste entre las dos voces. Con los guitarristas fue igual: imaginaba cómo sonaría una canción con Scotti o con otro de ellos tocando, y así se fue construyendo todo.

Después de cuatro décadas en la música, ¿qué es más difícil ahora: sorprender al público o sorprenderte a ti mismo?

Ambas cosas son bastante difíciles. Aunque sorprenderme a mí mismo también tiene lo suyo. La confianza que adquirí haciendo este disco, sin dudar tanto de mí ni darle demasiadas vueltas a todo, fue una gran sorpresa para mí.

Sorprender a los demás también es complicado, sobre todo después de 40 años, cuando ya has hecho tanto. Crear algo que la gente no espere no es fácil. Intento no pensarlo demasiado, porque entonces se convierte en un obstáculo a la hora de escribir.

Imaginemos que tu yo de finales de los 80 pudiera verte a día de hoy. ¿Qué crees que le sorprendería más?

Que de verdad ha sucedido. Que esto es real. Es como la segunda fase de un sueño cumplido.

La primera fase era: entrar en una banda, escribir canciones, triunfar, girar por el mundo y ver lugares con los que soñabas de niño, como España, Italia o el Reino Unido. Sitios que parecían lejanísimos y que, de repente, se convierten en tu vida durante 40 años.

Y luego llega esta segunda fase: un disco en solitario que siempre estuvo en algún rincón de mi cabeza, pero que apareció de forma inesperada. Ahora estamos aquí, esperando su salida dentro de un par de meses, y a mí todavía me vuela la cabeza.

Cuando lo anunciamos y salió el primer single con el vídeo, estaba solo en casa, en el estudio, leyendo comentarios. Y pensé: “Dios mío, a muchísima gente le gusta esto de verdad”. Me hizo sentir increíblemente bien.

Para ser sincero, durante años me he sentido un poco como un paria, porque mucha gente piensa que todo lo malo de Skid Row, si es que hay algo malo, es culpa mía. Y da igual, porque veo todos esos comentarios positivos y la reacción tan buena, y me emociona.

No voy a mentir: se me saltaron las lágrimas. No podía creer la reacción. Me hizo sentir muy bien. Ojalá todo el mundo pudiera sentirse así al menos durante unos segundos en su vida.

Cuando llegue el día del lanzamiento, el 12 de junio, ¿qué parte te emociona más y qué parte te pone más nervioso?

Lo que más me emociona es que por fin va a salir. Empezamos todo esto hace más de un año, y hubo muchísimo trabajo detrás. También hubo mucho cariño por parte de mis amigos, que se implicaron a fondo, casi como un favor personal.

Cuando por fin esté fuera y la gente pueda escuchar el disco entero, tengo mucha curiosidad por saber qué pensarán del conjunto. Y lo que me pone más nervioso está muy relacionado con eso. La emoción y los nervios van de la mano. Si algo no te pone nervioso, probablemente tampoco te emociona de verdad.

Me gusta esa sensación de anticipación, incluso la incertidumbre de no saber si va a salir bien o mal. Pero tengo una sensación muy positiva. Creo que a la gente le va a gustar mucho el disco y estoy muy orgulloso de él, y del trabajo de todos los que han participado. Solo quiero que llegue ya el 12 de junio.

Solo quedan dos meses.

¡Lo sé!

¿Planeas salir de gira con este álbum?

Me gustaría. Claro, todo gira alrededor de Skid Row y de lo que ocurra con nosotros durante el resto del año, pero sí, ese es el plan. Me gustaría al menos hacer algunos conciertos o incluso una gira en condiciones. La idea es salir y tocar mucho.

¿Y quién te acompañará en directo?

Bueno, a Rob Hammersmith lo conozco bastante bien. Toca en Skid Row, tocó la batería en el álbum y, además, compartimos agenda. Pero también hay otros músicos que quieren hacerlo y que están en otras bandas, así que siempre acabas peleándote con los calendarios. De una manera u otra encontraremos la fórmula. La logística entre este disco y Skid Row es algo más fácil de resolver.

Y ya que has grabado prácticamente todos los instrumentos, ¿cuál elegirás para tocar en el escenario?

Probablemente el bajo.

Aunque podrías ir cambiando según la canción.

Sí. Un amigo me lo sugirió, de hecho. Me dijo que podía ir alternando, y pensé: “¿No quedaría raro?”. Pero luego recordé haber visto a Paul McCartney hacerlo. Y pensé: bueno, si Paul McCartney puede hacerlo…

O un instrumento distintos en cada lugar…

Eres una persona de ideas!

¡Creativa!

¡Vas a tener que ser mi consultora creativa!

Claro, contrátame!! (Risas) Tengo que preguntarte esto, porque si no los lectores me matan: ¿qué pasa con Skid Row y la búsqueda de cantante? ¿Y cuáles son vuestros planes de futuro?

Seguimos buscando. Tenemos un par de candidatos en mente, pero nos lo estamos tomando con calma. Ahora mismo podemos permitirnos ese lujo.

No tenemos ninguna gira programada ni estamos en pleno proceso de grabación, así que esta vez no necesitamos tomar una decisión precipitada. En el pasado siempre teníamos que resolverlo todo sobre la marcha.

Mientras tanto, estamos escribiendo y reuniendo canciones, porque sé que en cuanto encontremos a la persona adecuada, todo irá muy rápido. Volveremos a tocar y a grabar. En eso estamos ahora, pero sin prisa.

Vamos con unas preguntas rápidas. Piensa rápido y responde lo primero que te venga a la cabeza.

De acuerdo.

Una palabra para este álbum.

Orgullo.

Una canción de este disco que te encantaría tocar en un antro.

“Devil in the White”.

¿Qué tiene más actitud: Nueva Jersey o este álbum?

Nueva Jersey es mucho más grande que este álbum… pero este disco está repleto de actitud.

¿Estudio o escenario?

Escenario.

Un artista invitado del álbum que te aportara algo que no esperabas.

Scotti Hill.

Si este disco fuera una película, ¿sería un thriller, una road movie, ciencia ficción…?

Creo que sería algo así como una película de John Waters. Aunque también podría ser una de Michael Bay.

Una palabra para Bolan.

Verdadero.

Perfecto. Eso es todo. Antes de despedirnos, ¿puedes enviar un mensaje a los lectores españoles de Metal Hammer?

Claro. Gracias por estar ahí durante todos estos años. Casi 40 ya, creo. Y ahora, en esta nueva aventura con mi proyecto en solitario, agradezco muchísimo todos los comentarios positivos. Espero veros muy pronto… y ¡comer paella!

Te esperamos aquí en España.

Perfecto.

Gracias por tu tiempo. Ha sido un placer.

Gracias, Miriam. Te lo agradezco.

By Miriam Martín

Artículos relacionados