Festival: Ripollet Rock 2026
Lugar: Parc Dels Pinetons, Ripollet – 28 de agosto de 2026
Texto: Quim Brugada y Juanjo García
Fotos: Alfredo M. Geisse
El pasado 28 de agosto, el último viernes antes del último domingo de Agosto, como si de las elecciones presidenciales de EEUU se tratara, tuvimos el placer de disfrutar de una nueva edición del Ripollet Rock, la numero 33, que se dice pronto pero representa toda una vida de trabajo de los organizadores.
El cartel de este año, como ya es habitual, tenía gran interés para los amantes del Power Metal, con un cabeza de cartel que, no por verlo casi cada año un par de veces, pierde interés: Rhapsody of Fire. Además completado por un clásico de nuestros escenarios también, Serious Black; una banda española ya consolidada en su estilo, Headon; un debut local, Leyendärian y una perita en dulce en forma de banda prácticamente imposible de disfrutar en nuestro país: Crematory.
Todo ello, además de las novedades, como el cambio de ubicación de los WC, situados en un lugar con más luz y más accesibles al público y la pantalla led al fondo del escenario que se incorporaba por primera vez al festival, auguraban, como así fue, una gran edición.
Solo un dato que me causó cierta curiosidad: Si ibas a la barra a pedir tickets de bebida los precios eran más baratos que si los pedías por la app del smartphone (por ejemplo una cerveza pequeña en barra 3 €, en la app 3,15 €). Sin duda tendrán que tenerlo en cuenta los que beben mucho pues el pico puede ser importante.
El festival se inició puntualmente unos minutos antes de la noche con la presentación a cargo de Paco que, sin muchos preámbulos, dio paso a la primera de las bandas.
Leyendärian

Como ya es habitual en el festival, la primera banda en actuar siempre ha de estar vinculada de una forma u otra a la localidad de Ripollet, este es el caso de los catalanes Leyendärian. Es esta una banda de reciente creación aunque con músicos de largo recorrido sobre los escenarios. Su primer y único disco, “La Forja de una Leyenda”, es de enero de 2025, con una propuesta de Folk metal quizás más épica y menos festiva de lo que es habitual en el estilo pero de una factura impecable.
Los siete componentes de la banda fueron entrando en el escenario uno a uno mientras interpretaban un extenso primer tema que iba ganando en intensidad a medida que se incorporaban los músicos, disfrutando de un sonido perfecto, cosa que es de agradecer dado que fue el talón de Aquiles del festival en las pasadas ediciones
Iniciaron un gran show, centrado, como no, en su único disco, con profesionalidad, buen hacer y caras de felicidad por todas partes mientras en la pantalla de fondo se iban proyectando imágenes que narraban una historia (recordemos que “La Forja de una Leyenda” es un disco conceptual sobre las historias del ciclo artúrico), protagonizadas por los mismos músicos de la banda. Una de las características de Leyendärian es la combinación de veteranía y juventud entre sus componentes, así como la complicidad y buen rollo que se vio entre ellos arriba del escenario.
Su propuesta folk, como he dicho antes, se basa mucho más en la épica, la técnica instrumental de sus músicos y la conducción de la voz de su frontwoman, Txell, que en la típica algarabía festiva de la mayoría de bandas españolas del estilo. Otro punto a favor fue el sonido en directo de los temas, más potentes que en el disco y que permitió disfrutarlos más.
Su concierto fue de menos a más, ganando intensidad con el paso de los temas y terminando con una espectacular versión de “Gerdundula” de Status Quo que han llevado a su terreno y que queda absolutamente impresionante sustituyendo las agudas guitarras de los británicos por la flauta y el violín y un final con algunos acordes y frases de su nuevo tema, el que cerrará el círculo de su disco, que presentaban hoy junto a las imágenes de su extenso video clip de 15 minutos de duración que estará disponible en breve.
En resumen, un inicio impecable que ponía el listón a una altura considerable para las otras bandas. Sus 40 minutos se hicieron cortos, muy cortos demostrando que su directo es muchísimo mejor que su disco y a todos nos quedaron ganas de ver más de esta banda.
Serious Black
La banda afincada en Alemania, aunque con músicos de procedencia internacional cerraba el círculo con este concierto pues la idea de crearla la tuvieron Roland Grapow y Mario Lochert aquí mismo, en Ripollet, el año que vinieron con Masterplan.
Mucho ha llovido desde aquellos tiempos, Roland duró en la banda lo que dura un caramelo en la puerta de un colegio, de hecho, no hizo ni la gira de su primer disco y de los seis músicos que iniciaron el proyecto, solamente Mario se mantiene en la banda y la lidera con mano de hierro pero Serious Black, siempre desde mi punto de vista, ha ganado muchos enteros con los cambios de músicos y la formación actual es la mejor que ha tenido en su historia, facturando unos discos espectaculares, sobre todo desde el cambio de cantante, la salida de Urban Breed y la entrada de Nikola Mijic.
Dieron un concierto espectacular, de buen power metal melódico, aunque algo accidentado pues la ausencia de Bob Katsionis hizo que los teclados estuvieran pregrabados. La banda también tuvo que actuar sin bajo por la forzada semi ausencia de Mario (quien sufrió un infarto hace apenas unas semanas y al que su médico solo autorizó a tocar tres temas como máximo. Por eso, a mitad de concierto, en la emblemática Senso Della Vita aparecería con una traductora para explicar al público esta ausencia. Sin duda fue el momento más emotivo de todo el festival escuchar como el público coreaba su nombre y como después encendía los móviles para acompañar a la banda.
De todas formas, dieron un gran show, con la impresionante voz y presencia de Nikola llenando el escenario e interpretando temas suyos, pero también de la época Breed incluyendo la inicial Akhenaton y la central Serious Black Magic en la que se hizo intervenir fuertemente al público, junto a su último single Last Man Standing, buena muestra de los que nos espera en enero con este “Keeper of the Light”.
En definitiva, aunque es una banda que casi cada año se presenta en nuestro país, siempre es un placer disfrutarlos en directo pues ya se están convirtiendo, por derecho propio, en una banda para estar en la segunda línea de los carteles de los festivales.
Crematory

Si Serious Black es una banda fácil de ver en España, la que nos ocupa ahora mismo es todo lo contrario, por unas razones que nos explican en la entrevista que estará disponible en breve en Metal Hammer. Solo en una ocasión habían visitado nuestro país para actuar en un Leyendas del Rock a lo largo de sus 35 años de historia. La cancelación de su concierto en el Z Live de este año debido al infarto sufrido por su líder y batería, Markus Jülich, del que, afortunadamente ya se ha recuperado, convertía ésta en la segunda oportunidad de verlos en directo en la piel de toro.
Y quien se lo perdió quizás tarde en tener otra ocasión de verlos, ya se sabe que la pintan calva. Su concierto, lejos del Death Metal que hacían en sus inicios, fue una propuesta entre Gothic e Industrial que sonó maravillosamente, basándose ampliamente en su último disco recopilatorio de grandes éxitos.
Sus temas, con estribillos muy pegadizos y melodías muy potentes hicieron las delicias de una audiencia que, en parte ya estaba entregada y en otra, acabó rendida al desempeño de los alemanes.
Su combinación de voces, la profunda y en ocasiones gutural de Felix Stass, combinada con la más aguda del guitarrista Rolf Munkes le dan un plus a la banda que la convierte en una propuesta al alcance de todos los públicos. Si a esto le añadimos los teclados, omnipresentes y muy destacados durante todo el concierto, Crematory consigue un efecto embriagador que capta y mantiene la atención del público de principio a fin. Y así fue en esta ocasión, otro concierto que pasó en un soplo y se nos hizo muy corto.
Esperemos que, a partir de ahora, de la forma que sea, nos visiten algo más a menudo y podamos gozar de sus conciertos con más frecuencia.
Rhapsody of Fire

El cabeza de cartel de este año, como ya viene siendo habitual en las últimas ediciones, era uno de los grandes nombres del Power metal mundial. La Rhapsody of Fire original, la que se inició en la música en los 90 y de la que solo queda su teclista Alex Staropoli que se ha rodeado de grandísimos músicos y de un cantante, Giacomo Voli, que deja en pañales a los dos anteriores que ha tenido la banda, vino a demostrar el porqué de su caché y de su prestigio.
Un concierto de los clásicos en el grupo, a los que ya nos tienen acostumbrados. Música con ambiente cinemático, majestuosidad a flor de piel y velocidad, mucha velocidad. Curiosamente fue, de todas las del festival, la que peor sonido tuvo –incluso tardaron bastante en empezar el concierto por estos problemas-, con un maldito acople que entre tema y tema se dejaba oír más de lo que sería adecuado, pero, pese a ello, rindieron a un nivel estratosférico.
Desde el inicio con el speech de Christopher Lee hasta el final con sus dos mejores temas, Dawn of Victory y Emeral Sword desgranaron un set impecable, mezclando momentos de toda su discografía, con atención también a su último y gran trabajo “Challenge the Wind”.
Muy notable la capacidad vocal de Giacomo que hizo crowdsurfing entre la audiencia, participando también en un cercle pit y volviendo al escenario en un sprint cada una de ellas, sin perder el tono ni dejar de cantar, para seguir organizando un wall of death desde el escenario. No creo que, actualmente, haya muchos vocalistas capaces de hacer estas cosas.
En definitiva, todo lo que se esperaba del cabeza de cartel se cumplió sobradamente a la espera de su próxima gira en salas con dos fechas en España el próximo mes de enero de 2027.
Headon
Los murcianos son una de esas bandas que empezó de forma modesta pero que, con el tiempo y un trabajo excelente, se han hecho un hueco en la escena española y, aunque les tocó la difícil tarea de cerrar el festival justo después del cabeza de cartel, sacaron el concierto adelante con buena nota.
Su propuesta musical se puede calificar de moderna, con este metal alternativo que explotan espectacularmente bien, con una caracterización impecable, quizás más oscura de lo que merece su música, que pese a serlo quizás tiene más claridad que su estética y fue muy adecuada para cerrar esta edición del Ripollet rock.
Rindieron a un gran nivel, probablemente una de las mejores actuaciones que los he visto (y ya van unas cuantas) incluyendo la participación estelar de Isra Ramos y Cat Ross terminando, como siempre suelen hacer, con su particular versión de Fiesta Pagana.
Una gran propuesta para cerrar la que fue una de las mejores ediciones del festival.
Por último, agradecer a la organización su amistad, las facilidades que siempre nos dan para hacer el trabajo y el cariño con el que nos tratan.
Hasta el año que viene Ripollet Rock.













