Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hubiera). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies.

Walter Giardino (Rata Blanca): “La música tiene que provocar emociones reales”

Hablar de Rata Blanca es hablar de una banda que marcó a varias generaciones dentro del hard rock y el heavy metal en castellano. Y además en un momento muy especial, celebrando un disco tan importante como Magos, Espadas y Rosas, que para muchísima gente no fue solo un álbum, sino parte de la banda sonora de su vida.La entrevista profundiza en la trayectoria de Rata Blanca, el impacto cultural de su icónico álbum Magos, Espadas y Rosas, la filosofía musical de Walter Giardino como guitarrista y compositor, y la especial relación de la banda con el público y la cultura española, en vísperas de su próxima gira por España en Mayo de 2026.

Walter, es un placer tenerte con nosotros y poder tener una charla sobre Rata Blanca, sobre su pasado, su presente y sobre la gira que se nos viene a España.

Han pasado tres décadas del lanzamiento del álbum en 1990 y sigue emocionando como pocos discos de hard rock o heavy metal en castellano hoy en día. Cuando vuelves la vista a Magos, espadas y rosas, ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza?

La verdad, fue una época muy linda; una etapa en la que todo fluyó de una manera muy especial, como en estado de gracia. También fue un momento de mucha incertidumbre. Veníamos de un disco muy potente, el primer disco de Rata, que había tenido mucho éxito, y en medio de ese crecimiento nos quedamos sin cantante. De cara al segundo disco, yo ya tenía prácticamente todo compuesto: la mayoría de las canciones ya las conocía, estaban casi formadas. Algunas, incluso, las llegó a cantar Saúl, el primer cantante de Rata, como “La leyenda”. Había canciones que ya estaban funcionando, pero nos habíamos quedado sin cantante y, básicamente, no sabíamos qué iba a pasar con nosotros. Éramos una banda en pleno ascenso, contra todas las expectativas, y de pronto pasó algo muy fuerte. Un guitarrista amigo de mi adolescencia me habló de alguien que podía funcionar y me pasó el contacto de Adrián. Entonces lo invité a hacer una audición. Vino, la hicimos y todo encastró. Lo demás es historia. Pasó de todo, y ese disco nos llevó a lo más alto de una manera increíble, en todo sentido. Vivíamos algo por lo que uno quizá pelea durante mucho tiempo en su vida, algo por lo que trabaja muchísimo, y por fin pude verlo materializado en ese disco.

Habíamos traspasado todas las barreras. Éramos una banda muy popular dentro de un género fuera de lo común. Por fin habíamos pisado terrenos que parecían reservados solamente para el pop o para músicas más comerciales. Y nada: al año de haber salido el disco, voló todo por el aire y pasó todo lo que pasó.

¿Eras consciente, mientras grababas el disco, de que terminaría convirtiéndose en un álbum histórico dentro del rock duro en español o, como solías llamarlo tú, “rock metálico”? ¿Lo percibías en aquel momento o simplemente querías hacer la mejor música posible?

Uno encara todos los discos de la misma forma. Es cierto que éramos muchísimo más jóvenes y que toda la energía fluía de una manera brutal. También es verdad que el éxito trae cosas buenas y malas, cosas que con el tiempo empiezan a desgastar un poco, pero creo que esos dos primeros discos tuvieron una energía y una intensidad casi perfectas. Todo funcionaba de una manera casi mágica.

Entonces sí, hay una parte en la que sentís que está pasando algo. Algo que manejás vos, pero que también simplemente sucede, ¿viste? No sé bien cómo explicarlo, pero todo era muchísimo más fácil en un montón de aspectos. Y eso pasó. Cuando empezamos a escuchar las canciones —yo empecé a mezclar algunas; otras quedaron afuera, otras se remezclaron— hubo muchísimo trabajo detrás, y muy bien hecho, la verdad. Quizá fue el disco más trabajado de nuestra historia en todos los aspectos. Y nada, todo confluyó en lo que terminó pasando. Es como Metallica (The Black Album), no sé… Son esos discos que marcan un antes y un después en la vida de una banda.

Rata Blanca – La Leyenda Del Hada Y El Mago

Pero en este álbum hay muchas canciones que forman parte de la vida emocional de muchísima gente. “Mujer amante” y “La leyenda del hada y el mago” son canciones que han acompañado historias reales del público durante generaciones. ¿Eres consciente del impacto que han tenido tus composiciones en las personas, en tu público?

Si, la verdad que es algo de lo que más me siento orgulloso, y no por mí, sino por la música. Yo soy muy fanático y creo mucho en eso. Yo creo que la música no miente, las letras sí mienten. Alguien puede escribir algo que no está sintiendo, no cree, y puede hacerle creer a la gente que es eso o hacerle pensar que puede llegar a serlo. Pero la música no, nunca. La música es algo tan transparente, tan real, que la gente que realmente consume música y sabe de lo que está hablando, lo que está pasando, elige. Y para mí eso me da mucho placer, mucho orgullo, porque aún después De tantos años, 35 años, veo jóvenes, chicos muy jóvenes que vienen a ver a Rata y los veo emocionados, a veces con lágrimas, y vos decís qué grande que la música. Y me siento honrado de poder haber sido el camino hacia la gente de alguna forma.

La música de Rata Blanca, como siempre, tenía mucha sensibilidad melódica, incluso dentro del estilo duro que es el heavy metal. Habéis hablado de fantasía, de romanticismo, de emociones, incluso del día a día, de la calle, de tu barrio. ¿Combinan muchas cosas estos temas? ¿Te surgen naturalmente o buscas una respuesta en el oyente ya no hablo sólo de la música, sino también dentro de las letras que compones tú?

Es la parte que menos me gusta, así te puede decir que no me gusta, pero que hay que hacerla. Intento, te digo, siendo honesto, no aferrarme a un discurso, a una fórmula, intentar tener la sensibilidad como para poder escribir de diferentes cuestiones. A veces hay gente que relaciona Rata con los magos, la magia o lo épico y no es nada más que eso. Vos lo dijiste, se habla de la calle, se habla de religión, se habla de política, se habla de una postura muy rockera. Muy rebelde, sí, lo soy. La verdad es que siempre luché para no ser dominado ni sometido a los antojos o a esas supuestas normas sociales que uno debería cumplir de alguna manera, siempre desde el respeto y las buenas formas. Y yo trato de reflejar eso. Las canciones también me dicen cosas; la música, de alguna manera, me ubica en ciertos lugares, ¿viste? Entonces todo tiene que ver con la honestidad, como te decía. La música me habla, me guía un poco respecto a lo que tengo que decir en una canción.

A veces incluso parece que no tiene mucho sentido, porque hay temas como ‘Solo para Marte’, cuya letra, escrita por Saúl, habla de una historia de amor, pero cuando escuchas la música no parece tener mucho que ver… y, sin embargo, funcionó. Es como que, cuando todo se une, a veces te olvidas un poco de qué habla exactamente una canción. Pero creo que de eso se trata: de dejar un pensamiento, un mensaje, una filosofía, algo que tenga que ver con lo que uno siente y con lo que uno cree. A partir de ahí puedes hacer diferentes cosas y provocar distintas emociones. De eso se trata también.

Volviendo un poco a tu carrera, es una realidad indiscutible que te has vuelto un referente como guitarrista dentro del rock en castellano, inspiración para muchos jóvenes guitarristas y nuevos guitarristas. ¿En algún momento imaginaste que llegarías a tener tanta repercusión como músico o como influencia nuevas generaciones?

Sí. Cuando decidí ser músico, siendo muy chico, empecé a sentir que era lo que mejor me hacía, el momento en el que mejor me sentía: cuando estaba tocando la guitarra. Mi vida transcurría entre un poco de colegio, porque no me quedaba otra, la guitarra y el fútbol. Era tocar un rato, estudiar prácticamente nada, irme a jugar al fútbol, volver a tocar y ver cómo hacía para zafar con las notas en el colegio.

Pero realmente creo que, cuando uno empieza esa carrera, esa vida o como quieras llamarlo, y empieza a sentir esa vocación, siempre piensa que va a hacer algo importante. O al menos ese era mi sueño. No sé si en ese momento pensás exactamente: ‘Voy a convertirme en un referente’, pero sí soñás con poder llegar a ser como esos maestros que admirás, esos rockstars que te inspiran. Los ves en revistas, o en vídeos, en aquella época y soñás, tenés esa ilusión.

Yo siempre fui muy optimista y la verdad es que trabajé muchísimo para lograrlo. Tuve mi primera banda a los 12 años, era muy chiquito, y cuando empecé con Rata Blanca ya me sentía un veterano. Había llegado con mucha experiencia, mucha calle y muchas cosas vividas. Y eso que no fue fácil crecer en un país como Argentina, con dictaduras y situaciones bastante difíciles de afrontar. Pero, sinceramente, nada pudo desviarme de ese sentimiento ni de las ganas de hacer lo que tenía que hacer.

Rata Blanca – Mujer Amante

Claro, ya te he comentado que, en mi caso como guitarrista novel, e incluso muchos guitarristas te lo dicen: ‘Después de tantos años estoy aprendiendo, por ejemplo, a hacer sweep picking o mejorando mi técnica de púa alterna con tus solos y melodías’. ¿Te sigue sorprendiendo que te lo pueda decir un chaval o alguno de esos chicos jóvenes que van a ver a Rata Blanca con toda esa ilusión?

Claro, hoy yo también me sorprendo con algo que, en cierto punto, es lógico. Cuando tenés condiciones y además te acercan recursos, todo es mucho más rápido. Cuando yo era chico no había posibilidades. No podía ver a mis maestros, a la gente que más me impactaba y con la que me sentía identificado. No tenía acceso a verlos en directo; tenía discos y poco más. La información era bajísima. Hoy un chico entra en YouTube y aprende a agarrar la guitarra en muy poco tiempo, y es maravilloso que eso suceda. Veo un montón de chicos muy habilidosos, con muchísimas condiciones. Pero esto no es solamente una cuestión técnica o de tocar bien. Hay muchas otras cosas que hacen a un músico, y tienen que ver con la sensibilidad y con la experiencia de vida.

Tocar todo el tiempo en tu cuarto, sin conocer la vida de los bares o la vida de la calle, tampoco es muy rockero que digamos. Hay una vida más allá de la técnica o de la virtud de ser un buen guitarrista porque tocás bien. Conocí muchísimos grandes músicos que terminaron dejando la música, porque hay algo que tiene que ver con el amor, con la intensidad con la que vivís las cosas, con lo realmente músico que sos. Y eso es lo que hace que las cosas funcionen de verdad para vos, más allá de todas las técnicas de las que estamos hablando. Hay cosas que son naturales en algunas personas y en otras no, es lógico. Pero siempre se aprende. Yo también sigo aprendiendo. Siempre escucho algo y pienso: ‘Qué lindo, qué bien, qué bueno’. Y me encanta. Intento absorberlo, comprenderlo y, en algún momento, aplicarlo si aparece alguna idea. Así que nada… eso es así.

Enlaza perfectamente con lo que te quería comentar, porque tienes un contraste como guitarrista que, al menos yo, y gran parte de tu público apreciamos muchísimo: esa expresividad emocional que tienes al tocar. Tienes un feeling tremendo incluso dentro de la parte más técnica. Por ejemplo, ‘Porque es tan difícil amar’ tiene una expresividad y un sentimiento profundísimos; personalmente me encanta ese tema.

Cuando trabajas tus melodías y tus solos, ¿qué prima más para ti: la improvisación o la parte técnica?

Lo que me dice la canción. Yo trato de tocar para la canción, no de meter un solo con la idea de impresionar o algo así. Intento que el solo sea una parte más de la canción, un escalón más dentro de la intensidad con la que vienen las cosas y que eso lleve a un punto máximo.

Cuando he intentado hacer solos que no tenía muy claros o donde las ideas no fluían de inmediato, siempre terminó guiándome la propia canción. La música me va diciendo: ‘Esto no funciona’, ‘aquello sí está bien’, y al final termino haciendo lo que la canción me pide, porque de eso se trata.

Hacer solos pirotécnicos en canciones donde no corresponde tampoco está bueno. O tocar rápido todo el tiempo si no es necesario, o buscar simplemente impresionar. Hay muchas maneras de impresionar, y no está mal buscar esa intensidad que le llegue a alguien, pero el lenguaje de cada canción tiene que ser respetado. Esa línea yo siempre la busco.

Quiero sentir realmente lo que estoy tocando, no hacer simplemente: ‘Bueno, sumé un solo y ya está’.

Has comentado que empezaste con 12 años y que has vivido toda esa etapa de bares, salas pequeñas y conciertos en antros. ¿Crees que toda esa experiencia también ha marcado lo que es hoy Rata Blanca y la manera en la que has construido la banda?

Sí, claro. Yo no digo que exista una fórmula absoluta, porque no creo en eso, pero sí creo que es importante que un artista, un músico, tenga contacto con el mundo y con la realidad. Que sangre, que sufra, que se divierta, que ría, que llore… que viva todo eso. Creo que eso te da un espíritu y te forja muchísimas cosas. Y espero que toda esta cuestión de las redes sociales también logre equilibrarse un poco con esa otra parte. Antes era muy natural tener que salir a buscarse la vida para que te vieran. No podías subir lo que tocabas a ningún lado, ni aparecer en una radio o en la televisión si no eras ya más o menos importante. Hoy existe una gran posibilidad gracias a eso, y está muy bueno por un lado, pero por otro puede quedarse en algo que quizá no sea tan trascendente.

Como dije antes, tocar bien es apenas la primera parte. Después viene la vida. Y creo que de eso se trata: de seguir siendo músico siempre, más allá de los buenos o malos momentos. Hay que ser músico en los momentos altos y también cuando las cosas no van tan bien, y eso no te quita mérito. Hay momentos altísimos y otros en los que prácticamente podés desaparecer de la escena, incluso cuando antes estabas arriba de todo. Eso pasó muchísimo con muchos músicos. Pero después los ves seguir tocando, y a mí eso me da muchísimo orgullo. Ver gente que llenó estadios y que hoy toca para unos cientos de personas… y yo pienso igual: creo que haría exactamente lo mismo.

Los saludo con todo mi corazón, porque me parecen grandes músicos, músicos reales. La vida es muy certera: te da y te quita. Y hay cosas que quizá no se hicieron tan bien en su momento, y en este mundo a veces se pagan caro. Es muy difícil construir una carrera y muy fácil destruirla.

Si hablamos un poco de la historia de Rata Blanca y de vuestras visitas a España, ya son unas cuantas giras. Nos visitasteis en el 93, también en 2004 y 2007, además de varias ediciones del Leyendas del Rock. ¿Puedes decir que sientes que España se ha convertido en una segunda casa para Rata Blanca y para la banda?

Yo particularmente viví muchos años en España, así que, más allá de Rata Blanca, también tengo una relación muy fuerte con el país. Tengo muchos amigos, muchísimas cosas vividas, y siento que todo eso también se une con la historia de la banda. Creo que el cariño que estamos recibiendo de la gente a veces estuvo un poco tapado por las pocas posibilidades que tiene un músico para girar en otros países. Hay muchísimas cosas en el medio: managers, compañías discográficas, agentes… y a veces todo eso no funciona del todo bien. Y lamentablemente, en España, a nosotros muchas veces no nos funcionó como debería.

Pero, maravillosamente, nos dimos cuenta de que no necesitábamos demasiado para hacer nuestras giras y comprobar que la gente nos quiere, que el público español realmente quiere a Rata Blanca. Y eso nos llena de orgullo, porque nosotros no queremos que esto sea una cuestión de nacionalidades. Somos argentinos y, claro, tocamos para muchos argentinos y latinoamericanos, pero nunca quisimos que fuera solo eso. A mí me pone muy contento ver españoles entre el público. Y después, por supuesto, también están los argentinos y los latinos, que son siempre bienvenidos y nos hacen felices. Pero el cariño de España siempre ha sido muy claro, igual que el respeto, y yo estoy profundamente agradecido por eso. La verdad es que ya estoy disfrutando lo que va a pasar con esta gira, porque son dos años consecutivos viniendo a España. Durante mucho tiempo escuchamos que eso no era posible para una banda como nosotros, y sinceramente me encanta poder demostrar que sí lo es, disfrutarlo nosotros y que la gente también pueda hacerlo.

Es una realidad que el público español siempre os ha recibido como si fuerais una banda propia, al nivel de grupos como Barón Rojo, Banzai, Saratoga o Ángeles del Infierno. Eso es algo que seguramente notasteis desde el primer momento.

Los respeto muchísimo. Medina Azahara nos dio la primera oportunidad de girar por España en uno de sus mejores momentos y jamás lo vamos a olvidar; lo llevamos en el corazón. A veces las distancias y el tiempo te alejan de la gente, incluso cuando realmente te encantaría volver a encontrarte con ellos, pero son cosas que pasan.

Y del mismo modo tampoco nos vamos a olvidar nunca de todas las grandes bandas españolas que hicieron historia y que merecen todo el respeto y lo mejor.

¿Hay algún músico o alguna banda española que te haya marcado especialmente? Más allá, claro, de tu enorme influencia de Richie Blackmore y Deep Purple, que lo has comentado muchas veces.

Soy guitarrista, así que si no nombro a Paco de Lucía no podría considerarme como tal. Sería otra cosa. Pero lo que vivimos con Medina Azahara, por ejemplo, fue maravilloso, porque su lenguaje musical es profundamente español y, al mismo tiempo, mezclado con lo eléctrico. Es algo hermoso. La verdad es que hay bandas grandísimas, como dijiste: Barón Rojo, Saratoga, Mägo de Oz… Todos esos grupos son compañeros de ruta para mí. Con algunos hemos tocado, con otros no; a algunos los conocemos personalmente y a otros no tanto, pero yo lo siento así. Y lo de Medina, para mí, tenía algo muy especial, como una esencia pura de España, ¿viste? Tenían toda esa magia española y lo disfruté muchísimo. Pero, de verdad, respeto muchísimo a todas esas bandas y les deseo siempre lo mejor.

Bueno, has comentado que estuviste viviendo un tiempo en España. ¿Hay alguna región o algún lugar que te haya marcado especialmente? ¿Qué es lo que más has disfrutado de España?

Todo lo que viví en España me parece increíble. España es un país muy mágico, un país de reinos, y eso se nota. Cuando vas a Castilla, a Cataluña, al País Vasco o a Galicia, cada lugar tiene su propia magia. Cada uno es especial. Yo disfruto muchísimo de España, siempre la disfruté y siempre me pareció increíble. En algún momento tuve la ilusión de poder hacer más cosas allí y con más frecuencia, pero cuando eso se complicó decidí simplemente disfrutarlo, y la verdad es que siempre fue así. Además, tengo dos hijas españolas, así que imagínate el vínculo tan fuerte que me une a España, a sus regiones y a su gente. Y sinceramente me emociona muchísimo poder hacer una gira y tocar en tantos lugares del país. Lo disfruto mucho… y eso sin hablar de la comida, claro.

Te quería preguntar cómo te sentiste en aquel primer concierto de 1993 en Madrid, en la sala Canciller. Si no recuerdo mal, abrió Saratoga con una de sus primeras formaciones y creo que también estuvo Salvador Domínguez como invitado.

Sí, Nico, qué grande… un gran amigo. La verdad es que aquello lo viví casi como un premio, porque la primera vez que pisé Europa fue tocando. No había venido antes de vacaciones ni nada parecido; no conocía absolutamente nada. Y llegar a Europa de esa manera, tocando con la banda, fue una emoción enorme para mí. Muy fuerte. Además, me encontré con una España que, aunque hoy sigue siendo increíble, en 1993 era casi un paraíso. Era un país donde la gente se veía muy feliz, muy feliz con lo que tenía y con lo que podía hacer, y eso se notaba muchísimo.

Después todo se fue complicando más, el consumismo también hizo su daño y las cosas cambiaron, pero en aquella época había una energía muy especial. Para mí fue una felicidad enorme y nunca me lo voy a olvidar. Estuvimos bastante tiempo en España, creo que alrededor de un mes, y todos esos momentos quedaron para siempre en mi corazón.

Bueno, en tu última gira nos dejaste un poquito preocupados por la lesión que tuviste en la pierna. ¿Cómo te has recuperado? ¿Ya estás a tope la siguiente gira?

Sí, sí, estoy bien. Por suerte ya estoy muy recuperado y tuve la suerte de recuperarme bastante rápido. Hubo mucha gente que me ayudó muchísimo: amigos, familia… todos me apoyaron mucho en ese momento. Fue durísimo, la verdad es que la pasé bastante mal, pero no quería de ninguna manera dejar pasar la oportunidad que se había presentado. Me habría sentido muy frustrado; habría sido muy difícil para mí. Así que se hizo el sacrificio en todos los aspectos y, por suerte, conseguimos sacar adelante la gira y que todo funcionara más o menos de forma controlada. Pero esta vez va a ser diferente. Esta gira va a ser bastante más intensa, sí.

Porque además, si no recuerdo mal, en 2025 hicisteis nueve fechas con siete ‘sold out’, y para esta nueva gira venís con once conciertos. ¿Cómo os estáis preparando y qué respuesta esperáis del público en esta nueva visita a España?

Sinceramente, no lo sabemos. Esperamos que funcione tan bien como la gira anterior. Creo que, como te decía antes, esta segunda vuelta nos encuentra más confiados y también más cómodos en muchos aspectos. Y creo que está bueno que la gente sepa que esta descarga va a ser bastante más potente que la anterior. No sé si la otra gira mostró todo lo que realmente podíamos dar, pero esta vez va a ser mucho más intensa y mucho más fuerte.

¿Tenéis preparada alguna sorpresa especial para esta gira, algún cambio en el repertorio o todavía no puedes desvelar demasiado?

Siempre hay cosas, siempre hay cambios. La verdad es que eso de tocar todas las noches exactamente lo mismo y de la misma manera… no lo puedo aceptar. Vengo de otra época, de una época en la que la improvisación prácticamente formaba parte de cada concierto. Obviamente en Rata Blanca no todo funciona así, claro, también soy un músico de los 80 y hay una estructura, pero cada show es diferente. A veces cambiamos canciones, otras veces las tocamos de otra manera, y a veces simplemente pasan cosas sobre el escenario. Cada concierto tiene algo distinto, aunque desde fuera pueda parecer igual.

Muchas gracias por la charla y quiero que aproveches para que invites tú mismo al público español y a los seguidores de Metal hammer España a que se reúnan con vosotros en todas las fechas de esta gira de 2026.

Por supuesto. Los espero a todos en esta gira de 2026 por toda España. Un abrazo grande.

Rata blanca – Magos espadas y rosas XX aniversario [AUDIO, FULL ALBUM, 2011]
By Rubén Rosinos Vaamonde

Artículos relacionados