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Zurbarán Rock Burgos, jueves día nueve de Julio: el inicio del reinicio

Bandas: Rockerizos – Uli Jon Roth – Secret Sphere
Lugar: Espacio El Plantio, La Chopera, Burgos – 9 de julio de 2026
Fotos: Juan Ramón Felipe, Blue Baby
Texto: Sabas, J.A. LuX

Que Zurbarán Rock Burgos está batiendo hitos musicales más allá de sus fronteras provinciales, no se le había escapado a nadie. Que la labor de la locomotora de este tren desbocado ya había enamorado a la península ibérica, no era ningún secreto. Pero que este coloso gratuito se consagrara antes de cumplir los diez años entre los festivales europeos, contra viento y marea, dimes y diretes y, principalmente, con el trastorno e incertidumbre que suponía un cambio de ubicación tan drástico, como ha sido el traslado de escenarios desde la bucólica y querida plaza de San Agustín, hacia la mole de cemento y hormigón de la calle de La Chopera, entre el Plantío y el Coliseum, eso, te aseguro, que ni los mismo organizadores lo esperaban. Para Metal Hammer ha sido un auténtico placer el poder vivir, desde las entrañas, el reinicio de un evento que está por encima de las modas y de los estilos y sub estilos dentro de nuestra propia idiosincrasia.

No había mejor excusa, nada menos que el ciento treinta y cinco aniversario del natalicio del Diario de Burgos para que, en este dos mil veintiséis, el idilio que mantienen recíprocamente el periódico más longevo de la capital del Cid y los de Metal Castellae, se iluminara más allá del foco del bautizo de uno de los escenarios. Las celebraciones, que ya habían tenido manifestación en diferentes ámbitos culturales, tomaron forma corpórea y temporal, en la adición de un día extra, el jueves, para que el delirio tuviera un preludio y los excesos una previsión. Una defensa a nuestro modo de entender la vida, un respaldo a lo que se gesta en Burgos desde hace años y, para más inri, sobre todo para el intransigente de turno, una generosa donación bien pensada para que los oriundos de estos lares pudieran celebrar el poder del heavy y del rock, evidentemente, con vocación a la integración de cualquier peregrino y peregrina que quisiera llenar el alma y la mochila con formación, sin distinciones ni arraigos casposos. Jugada magistral y desinteresada que merece la recompensa popular, en forma de fidelización, para que su proyección se alargue por otras tantas décadas más, como mínimo, de mojar el dedo con la saliva para pasar de página en estos tiempos de, por el contrario, secar el índice y deslizarlo por pantallas (acto del que tampoco reniegan, como buenos acólitos del momento con el que les ha tocado lidiar). Esos cuernos en la “u” nos llenaban las pupilas de reconocimiento. Gracias Don Álvaro, gracias Rodri.

Como inicio de ceremonias, nada más castizo y a la vez revolucionario que reinventar el querido himno a Burgos a la usanza metalera. Daniel Del Río, conocido guitarrista virtuoso de la escena local, prendió la mecha de la idea y rodeado de sus antiguos compañeros Matt De Vallejo y Pablo Rodríguez, sumando el talento del imprescindible multi instrumentista y compositor Gorka Alegre, ésta vez a las guitarras, y junto a la poderosa voz de Eve Velvet Purple, pusieron el vello en punta a los y las locales que allí vivimos un momento histórico. La composición de Calleja y Zurita, entre vientos que anulaban la sensación calórica agobiante, y un cielo encapotado que amainó los temores a la insolación por el traslado del festival, coronaron un ambiente de chanza heroica, ungida por los decibelios de la nueva era.

Tras la solemnidad de este acto, llegaba la hora de violentar a los hados con un bofetón insolente de rock ‘n’ roll sin más distracciones que la euforia que desatan, sin darse importancia, Rockerizos (con gente The Tritus y La Soga). Estos veteranos alistaron a sus filas, para que el desfile resultara más vistoso todavía, a dos generales de la escena local. Por un lado, al carismático batería Hammer, alma de Las Putitas y que aquí, pandereta en mano y con lascivia en microfonía, sacó músculo para noquear a la congregación de fieles que allí nos rendimos ante sus descaros. Por otra parte, el vital Jorge de Magnetofónicos, prestó su buen hacer a la guitarra para que Rafa, Javi y Félix, la banda original, desgranara tanto temas de su ópera prima, como sus versiones adaptadas al castellano, himnos de una época donde sí corrían buenos tiempos para la lírica. Soberana apertura en la que queda claro que, para estos irreductibles del poblado rock, ya es demasiado tarde para el perdón.

Tras ellos, el escenario Diario de Burgos acogía a la leyenda teutona de las seis cuerdas Uli Jon Roth. Cierto es que la gente se esperaba mucho más de él, como por ejemplo una banda real que lo respaldase, pero, como ya es conocido en su set, según convenga, este hippie histórico por ser el primer guitarrista de los Scorpions menos metálicos, no duda de tirar de su PC para poner colchón a sus devaneos por el mástil y, de esta manera, realizar “conciertos”. Con sus pinturas como salvapantallas escénico y con su mermada voz en algunas de sus incursiones más allá de las seis cuerdas, el alemán y sus avanzadas técnicas por entre los trastes, pusieron en entredicho su filosofía de vida, que no su virtud a la hora de transmitir emociones más allá de lo que a la música se le presupone. Mozart, los de Klaus y Rudolph o Hendrix, poseyeron su cuerpo para extender el evangelio de la guitarra por encima de tradiciones actuales.

Lux.

Para acabar esta jornada y con nuestros hermanos de otra galaxia, Alien Rockin´Explosion como maestros de ceremonias animando el cotarro desde primera hora, Secret Sphere es un grupo pionero de power metal originado en 1997 en el norte de Italia, con el talentoso guitarrista Aldo Lonobile. Su debut con Mistress Of The Shadowlight en 1999 allanó su conquista de Europa con A Time Never Come de 2015.

Su cantante original, Roberto Ramón Messina, salió del grupo y fue sustituido por el reconocido Michele Lupi quien participó en el álbum Portrait Of A Dying Heart, uno de los más ambiciosos de la banda.

Lifeblood, en 2021, marcó el regreso de Roberto a la banda y actualmente presentan  Blackened Heartbeat, asentando el sonido que buscan en la actualidad, de concesiones más técnicas, con el power metal de su raíz y su progresión progresiva. Abrieron el último concierto del primer día del Zurbarán Rock 2026 con la décima canción de este plástico, “Psycho Kid”, a la que siguió su homónima y correlativa al darle al play en el reproductor.

Los riffs de guitarra de Aldo Lonobile se metían en las venas como pasó con un sensacional  “Welcome To The Circus”, de Sweet Blood Theory (2008).

El bajista, Andrea Buratto destacó por su ‘headbanging’ continuado y un estilo sobre el escenario que dejan entrever la experiencia del artista y la de su compañero en la sección rítmica, el batería Marco Lazzarini, quien destacó por su rapidez y energía en cortes como “The Scars That You Cant See”.

Los agudos inverosímiles de Roberto Tamón Messina se mostraron, también en, sin rebuscar mucho, “Alive” de Lifeblood, donde un emocionado y cercano artista mencionó que, tras una maldita enfermedad, volvía a los escenarios tras diez meses de ausencia. Su humanidad impresionó al, no solo contento con realizar estas declaraciones, manifestar abiertamente que si la gente no quedaba contenta con su cometido, que se lo hiciera saber. Para culminar una ceremonia de entrega para con el respetable, bromeó con el gentío pidiéndoles el idioma al que dirigirse hacia ellos: o inglés “italianizado” o español malo. La respuesta, “obvia”, resultó un clamor.

El grupo terminó con “Recall of the Valkyrie”, de su debut, donde el piano a manos de Gabriele Ciaccia recreó una atmosfera orquestal y sinfónica, intensidad productiva que convirtió su concierto, en líneas generales, en harina de otro costal. Se levantaron maloiks y puños al ritmo de la épica implícita en el género, lo que sentó bien entre todos los allí presentes. No en vano son 29 años de carrera que dejaron una huella profunda y otra señal más, de que este festival no iba a ser como se tenía previsto. Iba a ser un depredador dominante en su nueva localización y no estábamos preparados…

Sabas.

By J.A.Lux

Amante y coleccionista de música, adorador del Rock y Metal en todas sus vertientes. Apasionado del celuloide y más si es de terror. Defensor irreductible de la cultura, siempre dispuesto a debatir y colaborar para su progreso.

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