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Get in the ring motherfucker, Double talkin’ jive

Hace algunas semanas publicábamos un artículo acerca de la relación de Guns’n’Roses con la prensa a lo largo de su carrera. El tema venía a colación del hecho que en su actual gira, que como sabréis ha pasado por Barcelona, y como está sucediendo no solo en esta fecha, la banda (parece ser que en especial Axl Rose) ha vetado el acceso a los medios de comunicación para realizar crónicas y fotografías de sus conciertos. Las opiniones sobre su estado físico y vocal parece que no gustan al sr. Rose al ser, por norma general, no muy positivas… Si se ha comentado y escrito sobre el estado vocal y físico de Axl, y eso le ha molestado, la lectura es que el personaje no acepta ni tolera cualquier opinión que no se ajuste a su criterio. Simple y llanamente. Muy tolerante, en la línea de los tiempos que vivimos.

Axl debe ser necio, iluso o ambas cosas ya que hoy en día decenas de personas van a grabar parte o todo su show en cada ciudad que toquen, y eso se va a subir a redes. Y también habrá crónicas de la prensa. La prensa… el tema merece algunas consideraciones. La banda no ha acreditado a ningún medio pero han aparecido crónicas e incluso fotos en numerosos medios tanto generalistas como especializados. Vaya por delante que cada uno haga lo que quiera y considere oportuno, faltaría más, ahora, lecciones las mínimas.

Somos de la opinión que donde no nos quieren no vamos. Y tan amigos. Seguro que más de uno pensara que en el caso que nos ocupa prima el interés informativo y que se debe informar. Si, se debe informar pero… ¿a costa de qué? Cualquier persona que se dedique al periodismo (musical u otra rama) estoy seguro que lo que desea es hacer lo mejor posible su trabajo cubriendo cualquier acontecimiento. Para ello, al menos debe tener acceso a él. Sea una rueda de prensa, un evento deportivo, una obra de teatro, un estreno cinematográfico… El organizador tiene perfecto derecho a acreditar o no a un medio. Otro tema sería en muchos casos el criterio para ello, guiado por intereses, amiguismo u otras razones. El caso es que cuando entramos en el juego de denegar el acceso y muchos optan por comprar un ticket o tirar de triquiñuelas varias para llegar a acceder al recinto para realizar dicha crónica entramos en un juego peligroso.

¿Qué se busca con eso? ¿Intentar ofrecer algo que los demás no ofrecerán? Por ahí la cosa no cuela, habrá otros medios que también tendrán ese contenido. ¿Meterse con otros? Siempre hay quién quiere buscar clicks baratos. Meterse con los demás sin mirarse al ombligo ya es algo habitual.

Alguno pensará, «que no se quejen estos que entran a los conciertos y lo que buscan es eso«. Amigos, todo el mundo quiere poder hacer su trabajo de la mejor manera posible y necesita ciertas cosas para hacerlo. Un músico su instrumento, un albañil ladrillos, un informático su ordenador… No podemos hablar de conciertos si no los vemos, ni hacer críticas de discos si no los escuchamos, ni entrevistar a nadie si no podemos hablar con el personaje en cuestión. No es viable para un medio que deba sufragar el acceso a todo concierto que quiera cubrir. Cada vez más vemos esos tipos de comportamiento, sobre todo por parte de bandas grandes. Sea como en el caso que nos ocupa, no dejando hacer fotos, obligando a firmar contratos leoninos a los fotógrafos cuando sí se permite hacerlas, o sencillamente trabajar éstos en malas condiciones o a decenas de metros dificultando tomar fotos decentes. Que se lo digan a los fotógrafos que intentaron sacar instantáneas el pasado 2024 a Rammstein o Metallica por ejemplo.

Es evidente que la evolución de los medios, qué podemos considerar por un medio es otra discusión cuando el mundo digital ha permitido una exagerada proliferación de éstos y es difícil discernir donde está la línea, ha hecho que deba hacerse una selección con algún criterio. Ahí ya entra la calidad de su trabajo y constancia para tenerlos o no en cuenta. Ese debería ser el criterio. Aquí entraríamos en la larga discusión de qué se puede considerar un medio profesional. ¿Por la calidad de sus contenidos y presentación o sencillamente el que consiga ganarse la vida con ello? Si aceptamos que es el segundo criterio entonces el 99,9% de medios especializados españoles no podrían acceder a ningún concierto. Amigos, esto es un banquete de mendigos. El que diga que no miente.

Si las cosas han de evolucionar por ahí lo veremos. Si es así muchos contenidos que ahora se publican irán desapareciendo. Los medios tendrán que evolucionar, reinventarse y/o buscar otros contenidos, o sencillamente desaparecer. Quizá tan solo los mesías y gurús del periodismo musical sobrevivirán, lloriqueando por la servitud que habrán conseguido de sus amos.

By Redacción Metal Hammer

Metal Hammer és una marca legendaria en toda Europa en cuanto a la difusión de la escena del hard rock y heavy metal. El primer número de la revista se editó en diciembre de 1987.

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