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Barcelona Rock Fest, viernes 3 de julio 2026

Festival: Barcelona Rock Fest 2026
Lugar: Can Zam, Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) – 3 al 5 de julio de 2026
Fotos: Alfredo Geisse / Jaime V.-Jaimax

Parece que fue ayer pero ya son diez las ediciones de Barcelona Rock Fest en el recinto de Can Zam en Santa Coloma de Gramenet. Seguramente uno de los festivales que más luces y sombras ha sembrado durante su trayectoria pero sea como sea ha consolidado la cita y ha permitido ver nombres rutilantes de la escena. En una edición coincidente con las otras grandes citas del calendario estatal cabía ver la respuesta… ya avanzamos que en poco o nada se notó.

Muy a mi pesar, y por motivos laborales, no pude presenciar el show de Machete Law, banda local que tuvo la siempre difícil papeleta de abrir el festival.

Blues Pills ponen el toque retro al line up del festival

No parece que, a priori, Blues Pills sean una banda “típica” para un festival como Rock Fest, pero no es menos cierto que la banda sueca se maneja a la perfección con esta audiencia. Blues Pills repetían participación en el festival después de haber estado en la edición de 2022. La banda liderada por Elin Larsson se presentó sobre las tablas bajo un sol de justicia, y ejecutó un potente show, dando un repaso a toda su discografía. La inicial “High Class Woman” ya dejó patente el sobrehumano nivel vocal de Larsson, que, puede afirmarse, no falló una nota en todo el show. Ya conocemos la propuesta de Blues Pills: más que Hard Rock, estaríamos hablando de Hard Blues; sonido “retro” (que no apolillado) arropado por una contundente base rítmica y un guitarrista con feeling. Larsson no paró de animar al público, que respondió en todo momento. Temas como “Proud Woman” o “Black Smoke” mantuvieron el nivel y entretuvieron a la audiencia. El show se alargó más de lo previsto, debido a un problema técnico con el equipo de Tyketto, que tocaban a continuación. Lo cual fue muy bien aprovechado por la banda para embutir un par de temas más en su show. Blues Pills pasaron con nota su segunda participación en el festival.

Tyketto protagonizan uno de los mejores shows de la jornada

Puede decirse que lo de Tyketto es el Hard Rock melódico elevado a la categoría de arte. Y vive Dios que los de Danny Vaughn lo demostraron en el descomunal show que ofrecieron en el Parque de Can Zam. Cierto es que, de la formación original que grabó los dos impecables primeros trabajos de Tyketto, –Don’t Come Easy y Strength In Numbers-, únicamente resiste el incombustible Vaughn, pero éste se ha sabido rodear de un potente line up, que incluye a algún veterano de mil batallas, como el siempre eficaz Johnny Dee (Doro, ex – Britny Fox). Como ya he comentado, el show comenzó con cierto retraso por algún aparente problema con los amplificadores. Retraso que, a la postre supondría una ligera reducción de su setlist. Un setlist del todo equilibrado, aunque obviamente con más presencia de esos dos primeros álbumes.

Danny Vaughn y los suyos dieron una lección magistral de lo que es el Hard Rock melódico en directo. Comenzando con “Rescue Me” y la eterna “Wings”, Tyketto se metieron al público en el bolsillo. Vaughn mantiene casi intacto su nivel vocal y conectó totalmente con el público. No faltaron temas de su nuevo álbum, Closer To The Sun, como “Higher Than High” o “We Rise”, que no desentonaron al lado de pequeños clásicos del género como “Lay Your Body Down” o la propia “Strengh In Numbers”. Como no podía ser de otra manera, para el final quedó la magistral “Forever Young”, coreada de principio a fin por la audiencia. Sin duda, uno de los puntos álgidos de la jornada.

Pretty Maids no dan tregua en un show incendiario

Desde luego, está claro que los daneses Pretty Maids están viviendo una especie de segunda juventud. Sus últimas apariciones en festivales se han saldado con éxitos rotundos (baste recordar su explosiva actuación en el Lion Fest de 2025). Con el frontman Ronnie Atkins y el guitarrista Ken Hammer al frente, Pretty Maids ofrecieron un show sin mácula, gozando de un gran sonido (una constante durante la jornada) y con un setlist a prueba de bombas. La rotunda “Mother Of All Lies” hizo los honores, seguida de “Kingmaker” para, a continuación, trasladarnos a los inicios de la banda, con “Back To Back” (con intro de “Carmina Burana” incluida), de su álbum debut, Red, Hot And Heavy. A nadie podrá extrañarse que el trabajo más representado de la velada fuera el enorme Future World, uno de esos clásicos “ocultos” de la historia del Heavy Metal melódico.

Pero antes, la banda dio cancha a su material más reciente, y temas como “Pandemonium” o “Face The World” lograron plantar cara a los clásicos. Atkins rayó a buena altura, si bien pasó algunos apuros en ciertas fases más exigentes del show. Aunque teniendo en cuenta sus problemas de salud en los últimos años, el nivel de Atkins fue más que aceptable. Recta final del show para enmarcar a cargo de “Rodeo”, con ese aire a los Scorpions de Blackout, la simpar “Future World”, y la irresistible “Love Games”, y Pretty Maids que resolvían nuevamente con excelencia esta nueva participación en el Rock Fest.

Loudness ofrecen un potente show con altibajos

Si cuando, en 1985, me regalaron el atómico Thunder In The East, alguien me hubiera dicho que iba a tres veces a Loudness en directo en apenas diez años, me habría reído en su cara. Pero así son las cosas; y la seminal banda nipona de Heavy Metal se ha presentado por tercera vez en el festival Rock Fest. Loudness cumplen 45 años sobre los escenarios y lo celebraron con un concierto que, si bien estuvo a la altura de lo que se espera de ellos, en mi opinión no acabaron de atinar con el setlist.

Como ya viene siendo costumbre, Loudness iniciaron su show con la emblemática “Crazy Night”, seguida de “Heavy Chains”, sin duda lo que se llama una dupla imbatible. Akira Takasaki estuvo intratable a las guitarras y Minoru Niihara dio la talla a nivel vocal, como siempre. El problema principal fue que la banda dedicó toda la parte central del show a interpretar temas de su etapa más reciente. Algo muy loable, por supuesto. Y no es que sea un mal material, pero no puede competir con lo que Loudness grabaron en la primera mitad de los 80’s.

Así, piezas como “Soul On Fire” o “Rain” no acabaron de cuajar entre el público, y parecía que éste perdía el hilo del show por momentos. Show que recuperó su ritmo definitivamente con “Crazy Doctor” y “In The Mirror”. Como también viene siendo habitual, Loudness cerraron su participación en el festival con la espídica “S.D.I.” Quizá haya sido el show de la banda que menos he disfrutado, pero es indudable que los nipones son un valor seguro en lo que respecta a su directo.

Gotthard: el hard rock centroeuropeo que nunca falla

Vaya por delante que nunca he sido lo que se dice un fan de Gotthard. Lo que hacen lo hacen muy bien, pero por algún extraño motivo, nunca he acabado de conectar con sus discos. Una vez dicho esto, que me aspen si los suizos no me hicieron pasar un buen rato con su show. Y es que, sobre todas las cosas, Gotthard es una banda que se lo pasa muy bien sobre el escenario, y contagia esa alegría a la audiencia. Por ello, los suizos son apuesta segura para un festival de estas características.

Gotthard ofrecieron un show impecable cuya parte del león en lo que toca a repertorio, se lo repartieron su más reciente trabajo, Stereo Crush, editado en 2025, y, por supuesto, su álbum más reconocido, Lipservice. La contundente “AI & I” abrió el concierto, para continuar con “Thunder & Lighting” y la infalible “All We Are”. No faltó la ya habitual cover del “Hush” de Joe South, popularizada hace casi 60 años por los primeros Deep Purple. Nic Maeder se erigió con un potente frontman, impecable a nivel vocal. Por otra parte, la banda es un bloque sin fisuras, con el guitarrista fundador al frente, Leo Leoni; nada de lucimientos particulares; aquí se trata de “repartir cera” ¡y vaya si lo hacen! No podía faltar la preciosa “Anytime Anywhere”, ni, por supuesto, como fin de fiesta, la sempiterna “Lift U Up” que consiguió precisamente eso, levantar a todo el mundo. Gotthard supieron manejar a la perfección su, a priori, delicada posición en el line up de la jornada, y dejaron el listón bien alto para los dos pesos pesados de la noche.

Sex Pistols y Frank Carter ondean la bandera del punk rock en Can Zam

La aparición de Sex Pistols ft. Frank Carter en el line up de este año del Rock Fest, levantó comentarios y reacciones de lo más variado. Obviamente no estamos hablando de una banda que encaje con el estilo del festival; por ello parece una opción valiente salir de esa zona de confort y abrirse a bandas que no necesariamente deban “pertenecer” a la escena metálica. Igualmente, tras su show, las opiniones que pude escuchar a pie de escenario fueron de lo más variopintas. Pero como uno está aquí para decir la suya, lo de Sex Pistols con Frank Carter fue descomunal. ¿Fue un show perfecto? Ni de lejos. ¿Irregular? Por momentos. Pero, por encima de todo, poder presenciar a tres piezas clave de la historia del rock como son Glen Matlock, Paul Cook, y Steve Jones desgranar semejante cancionero no tuvo precio.

Cuando uno tiene Never Mind The Bollocks como uno de sus discos de cabecera, es difícil que un show de estas características le decepcione. Por mucho, insisto, que fuera un show no exento de “peros”. El concierto de Sex Pistols no pudo empezar mejor: “Holidays In The Sun” y “Seventeen”. Hablemos un momento de Frank Carter. Tenemos claro que no se puede “sustituir” a John Lydon ¿cierto? Una vez dicho esto, se me ocurren pocos frontmen que puedan dar la talla ante semejante papelón. Carter interpretó los temas de Sex Pistols con respeto, dando su inequívoco toque personal, y sin intentar en ningún momento ser un clon de Lydon. Por su parte, la banda sonó como un cañón. ¿Steve Jones no se mueve como antaño y deambula un poco por el escenario? Cierto. Pero sigue siendo uno de los mejores guitarristas rítmicos de la historia. ¿Y qué decir del hiperactivo Paul Cook tras los parches o del siempre templado Glen Matlock al bajo? Una de las secciones rítmicas más engrasadas que pueden verse, incluso en la actualidad. En “Pretty Vacant” se rozó el caos con un inicio en falso, y Carter en medio del moshpit gritando “¡¡abre el pogo!!). “Liar”, “I’m Not Your Stepping Stone”, “Bodies”, ¡¡”God Save The Queen”!!; todas nos pasaron por encima como una exhalación.

La parte más anticlimática del concierto fue quizás la innecesaria cover del “No Fun”, de The Stooges, o la dichosa “My Way” del tarugo de Sid Vicious (llevo fatal que semejante inútil sea el icono de un movimiento tan interesante como fue/es el Punk Rock). Pero ahí estaban “No Feelings”, “E.M.I.” y, cómo no, “Anarchy In The UK” para poner todo en su sitio. Los Sex Pistols y Frank Carter me dieron exactamente lo que esperaba de ellos, ni más ni menos.

Megadeth: luces y sombras en un show que fue de menos a más

Esto de las giras de despedida está comenzando a ser algo cómico. Bandas que anuncian que se retiran de los escenarios, para después matizar a mitad de tour que no, que “se lo van a tomar con calma a la hora de girar” o que “no descartan actuaciones puntuales” (que, a la postre, no son tan puntuales). En el caso de Megadeth, parecía que su show en Rock Fest formaba parte de ese teórico “Farewell Tour”; pero el propio Mustaine ya ha declarado que esta es la gira del disco homónimo, y que la de despedida será la próxima. Ok, todo bien. No pasa nada. Había muchas ganas de volver a ver a Megadeth sobre el escenario. Su más reciente y homónimo trabajo, recupera la mejor cara de Mustaine y los suyos. Y no cabe duda que la actual formación, con James Lomenzo al bajo, Dirk Verbeuren a la batería, y el guitarrista Teemu Mäntysaari es la más potente que ha tenido Megadeth en mucho tiempo. Por ello, no es de extrañar que en el Parque de Can Zam no cupiera ni un alfiler para presenciar este concierto.

Megadeth aparecieron en escena, atacando el primer tema de la noche, “Tipping Point” que, asimismo, inaugura su nuevo trabajo. El sonido fue un poco saturado en los primeros compases del show, si bien mejoró ostensiblemente un poco más adelante. La banda no perdió el tiempo en poner toda la carne en el asador y encaminaron seguidas “Take No Prisoners” y “Hangar 18” del seminal Rust In Peace. Hay que decir que Megadeth han relegado al más absoluto ostracismo toda su producción discográfica en lo que va de siglo, a excepción, obviamente, de su más reciente álbum. Algo lógico por otra parte. El problema viene por otro lado: efectivamente, estamos hablando del nivel vocal de Dave Mustaine. Todos conocemos los problemas de salud que ha sufrido Mustaine en los últimos años, y nos hacemos cargo. Pero su rendimiento vocal no es admisible. Es así. Durante la primera mitad del concierto, Mustaine no hizo más que “hablar” los temas. Y no es agradable verle padecer de esa manera. La inmensa fortuna fue que la intachable labor del resto de la banda, y del propio Mustaine en cuanto a su instrumento se refiere, evitaron el desastre. Eso y la actitud de la audiencia que estaba deseosa de pasárselo bien, escuchando a la banda defender clásicos absolutos del género como son “Sweating Bullets” o “Skin O’ My Teeth”.

Personalmente, celebré por todo lo alto la inclusión de la demoledora “She Wolf”, del infravalorado Crypting Writings; y, cómo no, una impresionante rendición de “Wake Up Dead”, mi tema favorito absoluto de la banda, y que, esta vez sí, Mustaine pudo defender con cierto nivel. El show estuvo falto de ritmo en ciertos momentos, debido en gran parte a las varias pausas que la banda tomaba cada dos o tres canciones. Supongo que para dar tiempo a Dave Mustaine de recuperarse. Igualmente, no entenderé jamás que, a estas alturas de la película, a Mustaine le haya dado por “recrear” un clásico intocable como es “Ride The LIghtning” de Metallica, ¿Qué sentido tiene? Por otra parte, es obvio de Megadeth creen en su nuevo álbum y colocaron otros dos temas en la parte final del show, unas eficaces “Puppet Parade” y, sobre todo “Let There Be Shred”. La recta final del concierto ofreció la mejor cara de Mustaine, y de la banda en general; y es que, ¿qué puede fallar cuando encadenas “Tornado Of Souls” con la celebérrima “Peace Sells (But Who’s Buying)”? Breve pausa, y, amigos míos, “Symphony Of Destruccion” y “Holy Wars…The Punishment Due”, que dejaron a la audiencia totalmente rendida.

Por fortuna para todos, Megadeth supieron mantener el tipo y ofrecieron lo que la gente esperaba. Pero hay signos inequívocos de que esto tiene fecha de caducidad. Y no muy lejana.


By Edu A. Crime

Adicto al rock desde los 13 años. More Than a Feeling de Boston es el origen de todo. No dejéis que nadie os diga nunca que tenéis demasiados discos.

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