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Infected Rain en Barcelona: alegoría de los efectos de la lluvia infectada

Bandas: Infected Rain + Butcher Babies + Black Spikes
Lugar: Sala Salamandra, L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona)
Fecha: 11 de abril de 2026
Texto: Òscar Saro
Fotos: Alfredo M. Geisse


Acompañados de los norteamericanos Butcher Babies y los lituanos Black Spikes, Infected Rain demuestran en Barcelona que su lluvia de origen moldavo ha evolucionado y se ha vuelto más infecciosa.

Efectivamente, doctor: hace años que me dejé contagiar por el metal moderno de Infected Rain y tengo la sensación de que mi caso ya no tiene cura. Tampoco es que tenga demasiada necesidad de ponerle remedio, más bien al contrario. Pero esta ficticia visita a su consulta me viene de maravilla para redactar una crónica en formato alegórico, haciendo un repaso de todas las veces que me ha empapado esta lluvia infectada de origen moldavo.

Hace ya casi cuatro años que me ocurrió por primera vez. Fue en septiembre 2022, cuando todavía eran una formación de cinco y Lena Scissorhands era la única mujer en la banda. He de reconocer que entonces no los tenía demasiado escuchados, aunque sí estaban dentro de mi radar. Así que me acerqué a verlos a la sala Upload de Barcelona y el impacto fue evidente. Desde entonces, la infección no ha hecho más que avanzar. Ya me disculpará doctor, pero de ese concierto no hice crónica porqué asistí como simple espectador, pagando mi entrada.

Justo un año después, en septiembre del 2023, volví a verlos en la malograda sala Bóveda, ese santuario de conciertos que seguimos esperando poder recuperar algún día. Para entonces, el único guitarrista ya era el singular Vadim “Vidick” Ozhog, con sus rastas agitándose como serpientes voladoras, y al bajo estaba la recién llegada Alice Lane, cuya presencia junto a Lena y el batería Eugen Voluta aportaba a la banda una paridad y un equilibrio especialmente interesantes. Ahí, doctor, la culpa fue enteramente mía. Porque esta vez fui a verlos como redactor, con pleno conocimiento de causa, como quien decide salir a mojarse bajo la lluvia estando ya en pleno resfriado. Quizá lo que debería recetarme no es una cura, sino un poco de contención. Adjunto para facilitar su diagnóstico la crónica para Sudando Rock de ese concierto

Tal vez la causa también podamos encontrarla en la actividad frenética de la banda, porque esta vez no tardaron ni siete meses en volver a atravesar los Pirineos. En aquella ocasión lo hicieron acompañando a Amaranthe y DragonForce en una extensa gira europea, que pude ver el 14 de marzo de 2024 en La Riviera de Madrid. Ejecutaron de manera sobresaliente el cometido de caldear el ambiente que tiene todo telonero y así lo reflejé en mi crónica de ese concierto, en la que escribí: “Son una banda capaz de poner patas arriba un público quietecito y perplejo, transformándolo en la Cofradía de la Locura”. Como puede observar doctor, el cuadro médico no ha parado de complicarse. Aquí tiene más evidencias con la crónica de ese momento

Para acabar de cronificar la dolencia, a finales de 2024 tuve la oportunidad de entrevistar a Lena Scissorhands a propósito del lanzamiento de su sexto álbum de estudio, TIME. La espontaneidad con la que respondió a todas mis preguntas y la cantidad de información interesante que compartió no hicieron más que aumentar mi admiración por esta auténtica jefaza del metal moderno. Entenderá lo que le comento si lee la entrevista a Lena Scissorhands

Habiendo diseccionado su último lanzamiento y teniéndolos más radiografiados que nunca, no tardaron en regalarnos su cuarta visita a Barcelona, en enero de 2025, dentro del Motocultor Across Europe Tour 2025. Para entonces, su directo ya no se conformaba con una simple pancarta con el nombre de la banda colgada a sus espaldas. Infected Rain empezaban a desplegar pantallas con animaciones específicas para acompañar cada tema, elevando su propuesta escénica varios peldaños. En muy poco tiempo, la lluvia había evolucionado y se había vuelto todavía más infecciosa. Le comparto más datos con la crónica de ese concierto

Mi densa ruta de festivales veraniegos me impidió bajar a verlos al Estaka Rock 2025, en Jódar, Jaén. Tocaron allí el sábado 12 de julio de 2025, junto a un cartel de rock y metal nacional. Si que estuvo allí mi compañera Marta Grimaldi que explicó que la banda se mostró muy próxima e integrada con el ambiente. Tal vez esta primera vez sin verlos podía ser la oportunidad para iniciar mi cura. Aunque me parece, doctor, que llegará a la misma conclusión que yo: no se puede dejar de golpe aquello a lo que uno está enganchado.

Sin ser de mi autoría, también le servirán para el caso la crónica del Estaka Rock 2025 y la excelente nueva entrevista a Lena Scissorhands  que muy recientemente le ha hecho mi compañera Míriam Martín.

No se impaciente doctor que ya hemos llegado al momento que nos ocupa: esta nueva e irremediable ocasión de volver a empaparme con la lluvia infectada, esta vez en el marco de la extensísima gira Mutation Phase Tour  2026, que los llevará por 8 ciudades del Reino Unido, 22 de Europa y 25 de Norteamérica. Una auténtica locura de casi tres meses sin parar de llover en la que los moldavos hacen de co-cabezas de cartel junto a los norteamericanos Butcher Babies y unos desconocidos para mi Black Spikes llegados desde Lituania. Orígenes diferentes pero un rasgo en común: las tres tienen de vocalista a una mujer. En nuestro país han tenido dos paradas, Barcelona y Madrid, gracias nuevamente al promotor Madness Live. Apunte también este nombre doctor, porqué tal vez podrá ver en su actividad el origen de muchas adiciones metaleras.

A continuación, le comparto el detalle de las tres actuaciones para que me pueda emitir su diagnóstico definitivo. Lo acompaño de las fabulosas fotografías de mi compañero Alfredo M. Geisse, que son evidencias visuales significativas de lo que intento explicar. Aunque, sinceramente doctor, dudo que haya medicina para remediarlo y todavía tengo más dudas de que yo tenga intención de curarme.


Black Spikes convierten su debut en Barcelona en un ritual de fuerza y simbolismo

Black Spikes fueron una de las propuestas más singulares de la jornada. La banda lituana, formada por Agni a la voz, Yaga y Mazvis a las guitarras, Sime al bajo y Titus a la batería, debutaba además en Barcelona con una actuación marcada por su personalidad escénica, pese a contar solo con la mitad del escenario. Uno de los rasgos que más me llamaron la atención de su actuación fue la manera en la que Agni combina la voz extrema y la voz limpia, con cambios inmediatos ejecutados en una misma frase o palabra. También me parecieron interesantes algunas estructuras más arrítmicas y momentos de evidente inspiración folklórica. La presencia de una bailarina fue ganando protagonismo a medida que avanzaba la actuación, primero desenvolviéndose dentro de una sábana y más tarde apareciendo vestida de blanco para acabar embadurnándose de negro en una escena especialmente expresiva.

Titus apareció primero en solitario, saludó al público y abrió fuego con una breve introducción en la batería antes de que se incorporase el resto del grupo para atacar “Hipnozė”. A partir de ahí, la puesta en escena ganó todavía más cuerpo con la aparición de una bailarina con velo.

Con “All Is Taken”, Black Spikes empezaron a profundizar en ese equilibrio entre contundencia y teatralidad que marcó buena parte del show. Después llegó “Kitas Tu”, introducida con bits pregrabados y desarrollada con una estructura especialmente arrítmica, reforzando esa sensación de propuesta inquieta y poco convencional.

“Sapnai” volvió a poner el foco en la escenografía, con la bailarina desarrollando una coreografía dentro de una sábana, mientras la canción dejaba algunos de los pasajes vocales más curiosos del concierto. En “Užkalbėjimai” volvió a quedar patente la curiosa manera en que la Agni sabe combinar la voz extrema y la voz limpia.

Con “Jausmus išrašyt” la vocalista se arrodilló para saludar a la gente de las primeras filas y, acompañado con palmas, el tema evolucionó a un final de guitarras arpegiadas. La coreografía continuó con “Ar tiki?”, cuando la bailarina, vestida de blanco, se embadurnó de negro en una escena cargada de simbolismo, mientras la banda reforzaba su vertiente más extrema.

“Imperatorė” jugó con una dinámica muy marcada, arrancando de forma más suave antes de explotar con fuerza, dejando además otro momento en el que Agni volvió a arrodillarse para saludar a los asistentes. Y para el cierre quedó “AUREA”, sencillo publicado en marzo, una composición de subidas y bajadas muy bien medidas que terminó desatando uno de los momentos más intensos del bolo, con la banda entregada y un buen tramo final de headbanging.


Butcher Babies: furia escénica con cicatrices a la vista

A diferencia de los primeros teloneros, pudimos ver como Butcher Babies disponían de todo el escenario para ellos, así que decidieron asaltarlo con una descarga de actitud. Tan solo usaron barras de luz verticales y una pancarta al fondo con el nombre de la banda.

Todos sabemos que el nombre en femenino plural de la banda hace referencia a cuando eran dos cantantes, detalle que dejó de ser así cuando Carla Harvey dejó la banda en 2024. Superando momentos difíciles, tal como nos explicó ella misma durante un discurso emotivo al final del show, Heidi Shepherd continuó tirando del carro y llevó a las carniceras hasta la actualidad, editando nuevo material en forma de diferentes sencillos lanzados con colaboraciones diversas. En la parte instrumental vimos sobre el escenario a Henry Flury, guitarra original de la banda y auténtico artífice del sonido que los caracteriza. Dave Nickles batería desde el 2024, que en el concierto se mostro realmente portentoso. Y como bajista, me costó identificarlo, pero he visto que quien los acompañó fue Sean Violet, productor, letrista y multi instrumentista de Nashville, substituyendo con energía a un Ricky Bonazza, que supuestamente todavía forma parte de la banda, aunque lo hemos visto recientemente con Fear Factory.

Arrancaron como una exhalación con “Backstreets of Tennessee”, dejando claro que lo habían venido a arrollarlo todo. Con “Red Thunder”, la cosa subió de temperatura gracias a las columnas de humo y, a continuación, en “Monsters Ball”, Heidi intentó involucrar al público en el inicio de la canción, que evolucionó con una energía desbordante.

“Sincerity” sirvió para mostrar el potente registro vocal de la cantante y recordar que no todo es músculo y estampida. “Beaver Cage” arrancó con un pregrabado de ritmo brasileño, un giro inesperado que dio pie a una pausa juguetona para preguntar al público si llevaba pasaporte.

“It’s Killin’ Time, Baby!” devolvió la noche a su estado natural: humo, saltos y caos. Después llegó el lucimiento del batería antes de “Sleeping With the Enemy”, otro corte servido que generó mucho movimiento entre el público

Llegó el turno de material nuevo, como “Lost In Your Touch” con la que flotó en el ambiente una segunda voz femenina pregrabada. Y con “Black Dove”, para la que pidieron abrir el moshpit, y la masa obedeció con disciplina.

“Spittin’ Teeth” nos regaló el momento de máxima explosión, cuando Heidi bajó junto al público y a su alrededor se generó un círculo que convirtió la pista en un pequeño ritual de sudor y violencia festiva. Tras el solo de batería, llegó el momento de un discurso emotivo y sincero, hablando del honor de rockear para el público, de la autenticidad de la familia del metal y confesando un momento de oscuridad personal y un sueño recurrente: bajar al público y verse rodeada por la gente, que le sirvió para presentar una canción mui especial: “Last December”, iniciada en solitario y convertida en una balada bastante separada de su estilo habitual.

En la recta final volvió a agitar a la audiencia con, haciendo gritar a ambos lados del recinto antes de “Magnolia Blvd.” que terminó de reventar el moshpit una vez más. A esas alturas, Butcher Babies ya habían cumplido su cometido: convertir el concierto en una ceremonia de fuerza bruta, histrionismo, cercanía y decibelios. Una fórmula ferozmente efectiva que dejó el ambiente propicio para la llegada del tercer grupo.


Infected Rain rematan la noche con una energía que se absorbe a través de la piel

Llegó el esperado turno de Infected Rain, que se encontró un público con ganas de continuar la actividad extrema que había fluido con el grupo anterior y que, tal vez, había sabido a poco.Porque quizá ese volvió a ser el punto más flojo de una noche con tres bandas en cartel. Supongo que es una consecuencia bastante clara de los tiempos que corren y de esa necesidad de montar giras largas en paquetes de tres o incluso cuatro grupos. Al final, eso hace que la actuación de cada banda quede reducida a diez o doce canciones como mucho, y la sensación que deja es que todo se pasa de manera intensa, pero demasiado rápido.

Compositivamente, la banda no ha mostrado demasiada actividad desde la publicación de su último LP, TIME, en febrero de 2024. Hasta la fecha, apenas les habíamos visto firmar una colaboración con Lord of the Lost en “Would You Walk With Me Through Hell”, publicada en noviembre de 2025, antes de la llegada de su más reciente sencillo, “Strangers”, lanzado el 19 de marzo. El tema, además, parece reflejar una transformación interior reciente de Lena. Mientras tanto, los seguidores de la banda seguimos pendientes de la llegada de nuevo material.

“The Answer Is You” abrió su actuación y pudimos ver como un primer wall of death se abría con las primeras gotas de lluvia, mientras las pantallas del fondo lanzaban espirales y estampas psicodélicas.  Con “DYING LIGHT”, el fondo cambió a relojes de arena para recordarnos que el tiempo pasa inexorablemente. Lena hizo que la sala se pusiera en cuclillas mientras cantaba ese pasaje de melodía magnética “Like leaves falling from the tree,We crumble and fall inevitably” y nos hacía saltar para incorporarnos de nuevo.

Nos saludó con un “Buenas tardes, Barcelona. ¿Cómo estás? ¿Estáis listos para pasarlo bien?” y continuaron con “Fighter”, que llegó envuelta en animaciones de fuego y explosiones. La banda tiró de groove y una gestualidad muy llamativa. “Si conocéis esta canción, cantadla; y si no, bailadla”, comentó la cantante antes de “Orphan Soul”. En las pantallas cambiaron el fuego por fondos lunares y, avanzado el tema, dispararon columnas de humo para crear una un efecto escénico desbordante.

A continuación, para “Black Gold” Lena pidió manos alzadas y obtuvo respuesta inmediata. Acompañado de nuevas columnas de humo el tema transitó por ese ritmo percusivo devastador. Tras un agradecimiento breve, llegó el momento de “Stranger”, presentada como una canción lanzada justo antes del tour y con una petición clara: bailarla. El moshpit volvió a crecer con entusiasmo y obediencia y la cantante se mostró agradecida con la respuesta.

Uno de los momentos especiales llegó con “The Realm of Chaos”, donde Heidi Shepherd de Butcher Babies apareció como invitada. El encaje vocal con Lena funcionó especialmente bien y demostraron que ambas comparten una forma similar de descargar su energía en el escenario. “Ut Supra” fue presentada como un regalo para el público y sonó acompañada de imágenes de un cuerpo levitando en un bosque tenebroso lleno de raíces entrelazadas.

Continuaron con “PANDEMONIUM”, que hizo honor a su nombre con espirales rojas en pantalla y un momento de Lena arrodillada al frente del escenario para saludar al público más cercano. “Never to Return” incorporó el vídeo grabado en el desierto moldavo proyectado al fondo, reforzando el componente cinematográfico de una banda que entiende perfectamente que es importante acompañar sus sencillos de historias visuales impactantes. Recomiendo leer lo que explicó la cantante de la filmación de este vídeo en la entrevista que le hice el 2025.

Para completar la fase final de su concierto, “BECAUSE I LET YOU” arrancó con una base pregrabada y aparecieron más columnas de humo para acompañar a un tema que les quedó especialmente interesante, con estas transiciones entre partes desatados y momento de más calma. Ese fue preludio del último desafío que nos lanzó Lena: “Si queréis una más, tendréis que mejorar el Wall of Death de la primera canción”. De esta manera, “Judgemental Trap” remató la noche con la sala entregada en la última demanda de la cantante y la banda dándolo, sin voz para protestar ni tiempo para arrepentirse.

Infected Rain demostraron nuevamente que su propuesta continúa ganando muchos enteros si la consumes en directo. Es una evidencia que han crecido como banda y se les ve a los cuatro muy sincronizados en la ejecución de cada tema. Si eres parte de ese tipo de público dispuesto a absorber su propuesta a través de la piel, sus canciones te empujan con mucha intensidad física y causan un impacto difícil de resumir en palabras. La parte visual amplifica especialmente bien esta sensación y, con todo ello, transmiten una voluntad permanente de convertir cada canción en una especie de ritual extremo y poderoso que no deje indiferente a nadie.

By Oscar Saro

Me falta tiempo para hacer todo lo gue me gusta. Adicto al rock en directo, metalhead, enamorado de la montaña, apasionado de la ciencia ficción y con cerebro de programador desde que un Spectrum entró en casa. Fundador de Sudando Rock (@sudandorockcom)

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